Hoy, sábado, amanecí con un Bautismo agendado al Mediodía. En Iglesia Lejana al Hogar, Para Más Datos.
A ver si me explico: de mi familia, yo era la única que “en serio” quería ir al bautismo. Como ante casi cualquier celebración prevista en Iglesia, Templo o Mezquita, yo siento una inclinación espiritual casi ancestral por. Y ni hablar si me invitan personas que “aprecio y esas cosas”. Pero Cucurullo y Mile no tienen mis mismos gustos ni mis mismas inclinaciones, sino las suyas propias. El día amaneció soleado y perfecto y ellos decidieron honrar tal milagro de la naturaleza… en el lago de Palermo.
En otras épocas -hace pocos años- yo hubiese puesto el grito en el cielo, porque en-ese-preciso-momento teníamos planificado un bautismo y sanseacabó. Hoy digo “bien por ellos, que disfrutan del agua purificadora del bautismo, pero con otro rito” y shaestá: cada uno a lo suyo.
Yo asistí al bautismo recoleto y ellos a su mañana en el lago, alimentando patos y paseando en bote.
Al bautismo asistían, también, algunos compañeros de trabajo. No muchos, apenas un puñado. Uno de ellos venía desde el Culo del Mundo, literalmente, y llegó tardísimo. Vino con su familia flameando a los cuatro vientos, todos corriendo por la plaza muy a lo Ingalls para llegar a “Saludar En El Atrio”, al menos.
Terminada la lindísima ceremonia nos abrazamos todos con todos, nos sacamos fotos y nos despedimos. Algunos se iban a almorzar con padres y padrinos, otros seguíamos nuestros destinos por ahí, un poco a la deriva.
Yo caminaba sola por Recoleta, llamando por teléfono a Cucurullo que todavía seguía con Mile dando vueltas al lago, dentro del bote. Me reí de su destino de náufrago porque yo también me sentía un poco de esa manera (me imaginaba como en suspenso dentro del tiempo y del espacio); el sol sobre la cara, los pasos perdidos bajo los árboles; nada de planes ni lugares adonde llegar tarde. Todo el asunto se veía fantástico y yo adivinaba la mirada feliz & una sonrisa radiante detrás / debajo de mis anteojos oscuros.
Quedamos con Cucurullo -casi como en un arrebato, como si fuese una cita a ciegas improvisada- en encontrarnos en el Paseo del Pilar. Él llevaría a una niña hermosa de su mano, y yo… yo lo esperaría vestida de celeste en la Terraza del restaurante “Oasis” (con ese nombre tan promisorio, Cucurullo no podía perderse).
Pero mientras hablábamos los dos por teléfono, todo el tiempo supe que algo se me estaba pasando por alto. Había por ahí un cabo suelto que hacía ruido dentro de mi cerebro. Inmediatamente antes de despedirme de Cucurullo descubrí cuál era: ¡La Familia Ingalls!
Los llamé al celular de Charles y confirmé que la familia entera andaba todavía por el barrio. Quedamos en encontrarnos todos en Ese Lugar de Nombre Promisorio donde nadie podía perderse.
Cucurullo, Mile, los Ingalls y yo pasamos una tarde muy entretenida, riéndonos mucho y compartiendo mesa a puro sol. Conociéndonos un poco más. Estrenando recuerdos. Pensé entonces que el bautismo pareciera tratarse de renacer a la hora siguiente con una mirada distinta y más bien “crecida”. Literalmente. De comenzar otra vez y descubrirnos en un mundo con perspectivas más anchas que las que acarreamos con nuestras propias creencias archisabidas, casi recitadas de memoria. Y co-creando esas perspectivas con los amigos nuevos, con la familia de siempre, todo bien sencillo y sin tanta vuelta. De una forma casi visceral, intuí que de todo esto se trata vivir “nuestras verdades” con un estilo coherente.
Vivir una vida iluminada por el sol (que para tantos es todavía una metáfora de Dios). Vivirla a pleno. Vivirla con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo (y cerca del agua, ya que estamos en esto de andar soñando cómo queremos vivir).
Esta es mi oración por estas horas en que voy aprendiendo a elegir mis batallas. Y a las personas con las que quiero compartirlas, también.
Amén.



Vero, recién pasé por Facebook y vi tu nombre y dije, estos tipos quieren meter a todo el mundo en las páginas de otros!!! Lo tengo por mi hijo, y ahí entro y si veo a alguno de la familia o amigos les escribo, pero hay gente que vive ahí!!!! literalmente!!!! Qué linda historia esta del bautismo, y qué bueno el tener la libertad de tomar decisiones que beneficien a todos sin egoísmos. Bien Vero! Cucurullo y Meli tienen una super mujer de esposa y madre, un abrazote grande.
Ajajaj! El Facebook es un camino de ida, María Cristina, ya vas a ver… estamos todos emparentados ahí!
Con respecto a los Bautismos y afines, a veces una TARRRDA en comprender que el quid de la cuestión no pasa por compartir los eventos sociales, sino por saber encontrarnos… más acá de todo evento social, justamente. De hecho, empiezo a darme cuenta de que hay unas cuantas parejas que parecieran funcionar mucho mejor socialmente que en la intimidad. ¿Será esa la famosa “sociedad conyugal” de la que tanto hablan los letrados ante cualquier inminente divorcio?
Yo tengo mis defectos, debo confesarte, María Cristina, así que no creo ser muy diferente a la media como madre o como esposa. Aunque trato de mirar y aprender (miro hacia adentro y hacia afuera, vio, para no perderme ninguna lección).
Beso grande.
Que sano eso, que cada uno pueda hacer lo que realmente quiere sin forzar al otro, sin obligaciones ni tener que dejar de hacer lo que uno realmente quiere. Es el oxígeno de una buena relación.
Por uno, y por el otro… que nadie deje de hacer lo de uno, ni se vea forzado a hacer lo del otro, cuando hay encuentro, es fabuloso!
un beso
Ay, Ana, si una naciera sabiendo, cuánto más se disfrutaría todo el tiempo que tenemos disponible, no? En mi caso, “la canción que estoy cantando / empieza en otras canciones”, como dice Sabina, porque para “no tener que dejar de hacer lo que cada uno quiere”, hubo que pasar primero por hacer muuucho de lo que no queríamos, y después aprender.
Porque vos viste que no se traspasan los cuarenta sin haber aprendido algo. Mientras tanto, El Pobre Cucurullo tuvo una cantidát de experiencias sacramentales MUY al cuete, te voy a confesar.
Pero como bien decís, igual siempre terminó habiendo encuentro. Y entonces aprendimos a desandar algunos caminitos que estaban pegados artificialmente. Que no son muchos y cada vez son menos, pero que directamente no necesitan ser, convengamos. Y de paso aprovechamos para celebrar la mayor cantidad de encuentros espontáneos, ‘tonces.
Cariños, Ana.
Cuanta agua ha corrido bajo el puente, y sobre el lago, para que la mecánica de las familias pueda fluir libremente, así con destinos diversos y no opuestos, sino complementarios (como los {ángulos).
Bella forma de decir/pensar/rezar: con los pies en la tierra y la sesera bien alta. Cuan necesario es ejercer esto de a dos, tres o mas. Permitirnos volar, y ayudar a que los sueños se hagan realidad. Os imagino en la terra del Oasis, en el alegre morfi, mientras suena algo de dofon.
El vero oasis, es pasar por ciertos recovecos de interné, como este que Vd. alimenta, y otros comentan. Y verificar que el todo es mas que la suma de las partes, como Bill y Vinicius
Ah, sí, el todo es más que. Y cómo cuesta darse cuenta de que dos más dos a veces da cuatro… pero con decimales.
Ayer fue el día del contador, mire ustét. Así que aprovecho la efemérides para confesarle que me resulta todo un desafío ser “Una Misma, pero no tanto”.
Beso grande, Quique.
Me hizo acordar una vez que mis amigos me tiraron en las “aguas purificadoras de los lagos de Palermo”.
Un mes para sacarme la baranda de encima!
Besotes
Ajajajaj! Bueno, es que así NO SE NOS OLVIDA, mi querido, de que el agua que lo purifica a Uno de alguna cosa, al mismo tiempo puede apestarlo con respecto a alguna otra. Es una genial metáfora lo todo lo malo que acarrean los fanatismos religiosos, habrá visto.
Beso grande, Tunombre.
La reflexion de final de post …. divina ! toda descripcion me hizo sentir que los veia disfrutando de ese almuerzo y esa tarde compartida,
Tenes el arte de transmitir con tu escritura y me encanta leerte, es como decis en otro de tus post , un ritual restaurador : Leer Veronica Molina !
Beso grande !!!
Gracias, Vesper! Dentro de mis rituales perdidos y recobrados casi de milagro están estos blogs que me gusta recorrer (el tuyo, el mío y algunos otros), cada vez con menos tiempo para dedicarles largo y tendido. Y sin embargo, en cada comentario o en cada post que leo, sigue vigente esta forma -ya clásica- de comunicarnos, de estar cerca una de la otra aunque sea por breves instantes. Te mando un beso grande.
Auténticamente genial! Andar por el mundo tranquilos, libres y unidos suena maravillosamente bien. Felicitaciones, Vero!!!!
Ahora todo el asunto suena bastante bien… después de haber andado chirriando “un par de par de años” con estos temas.
A lo mejor es cierto eso de que vale la pena seguir andando, que con el sacudón del camino los melones se acomodan solos. O a lo mejor se acomodan no tan “solos”, andá a saber… Una a veces ya ni se acuerda bien de cómo se fueron dando las cosas.
Beso grande, Juan Manuel.
“Estrenando recuerdos”. Me gusta.
Gracias, Zilniya! Las irrefrenables potencialidades del momento presente, ¿no?.
Un beso gigante, nena!
Las irrefrenables potencialidades del momento presente. Me gusta (otra vez) XD
Que lindo post Vero! Me di una pasadita para chusmear porque hace tiempo que no me llegan las actualizaciones de tu blog por el facebook
A veces es tan difícil coincidir de a tres…Yo soy un poco más cabeza dura que vos… arrastro a Serginho y a Melissa conmigo! jajajjaj Aunque, leyendo tu post me parece más inteligente tu forma de resolver el “conflicto”, lo tendré en mente
Besos gigantes!
Ah, Gabi, yo también arrastraba a mis otros dos co-equippers por toooodo Baires (o el munnndo entero, si los meridianos eran otros).
Pero a fuerza de resistir movimientos independentistas, he comprendido (o claudicado) y me resigné a la libertát inevitable. La libertát de conciencia religiosa, por lo menos, que está primera que ninguna en este mundo tan relativista…
Beso grande, Gabi.
PD: Ha sido un mes infernal éste (sí, en este post TAN referido al cielo yo necesito referirme ahora al mismísimo inferno, que es lo único que define el mes de diciembre en mi vida) pero de todos modos no tengo excusas: este blog necesita urgentemente un refresh. A por ello vamos, aunque estemos ya con un pie en el 2012: no quiero saltar al año que viene sin poner una “entradita” por acá.