
Un amigo le escribió al entonces senador norteamericano Paul Tsongas cuando éste decidió no presentarse a la reelección porque le habían diagnosticado un cáncer: “En el lecho de muerte, nadie ha dicho nunca que desearía haber pasado más tiempo en la oficina.”
Ya sabemos de los beneficios innegables del trabajo: económicos, personales, sociales, de todo tipo… como no tengo vocación pedagógica, no me voy a poner a desarrollar acá lo que ya todos conocemos (mi madre es docente y yo no tengo paciencia ni para explicar la tabla del uno, ¿pueden creerlo? Es evidente que no todos los dones se transmiten a través de los genes).
Pero a veces -a menudo- uno conoce personas que hacen de ese vínculo con su profesión o especialidad, una identidad casi única y excluyente. Es muy frecuente verlo en el mundo de los negocios. Es ese tipo de gente que cuando le preguntás el nombre, te da su CV “comentado” en doce palabras, como para que uno lo pueda ubicar en el casillero (Top) correspondiente: “Hola, soy Fulano de Tal, me gradué de Master Of The Universe en la Universidad de Trussachussets Por Poner Un Ejemplo, y hoy soy fundador, CEO y Líder Espiritual de la compañía Tal Cosa”.
Y está muy bien ser el Alma Mater de Tal Cosa, ¿no? Maravilloso.
Pero si vamos a creernos que somos principalmente eso, y a ufanarnos por pasar trece horas por día en la oficina para que Tal Cosa sea Más Grande y la Burbuja nos Posea por Completo, ya el asunto cambia.
Porque entonces no podremos hablar de otro tema que no sea nuestro trabajo, o algún otro tópico impersonal y “democrático” (todos conocen de qué se trata) pero a su vez “exclusivo” (aunque muchos aspiren a conseguirlo, sólo unos pocos pueden hacerlo): tecnología de punta, autos importados, propiedades carísimas, bienes suntuarios en general… es que esta clase de temas muestra nuestra “clase”, justamente: es la medida de nuestro éxito. La “clase” de éxito que nos proyecta al mundo como personas satisfechas consigo mismas. Como personas con la Cosa Más Grande.
Entonces la vida íntima y personal se desplaza a un costado por un rato, pero es un rato que nadie sabe cuánto dura: sí, el amor viene, pasa y se va; y los matrimonios también. Ya sólo nos queda de esas historias una cuota de cinismo, y la “otra” cuota, ésa mal llamada “alimentaria”. Y el fin de semana con los chicos, que crecen muy rápido, con los que no convivimos, de los que conocemos su pasado de muy chiquitos, pero nada de su presente: ni quiénes son hoy, o qué les gusta, o cuáles son sus amigos… unos extraños con el mismo tono de voz y la misma nariz que uno. Rarísimo Uno a estas alturas, también.
Y un día la Cosa Más Grande De Verdad puede ser todavía insignificante, pero suena la alarma: un bultito de nada, un dolor en el pecho, un desmayo sin causa. Estamos bien, “bien, bien, todo bien”, pero es imposible no sentir miedo, preocuparnos un poco, vernos la cara en el espejo con intención (por primera vez en mucho tiempo), como tratando de adivinar qué nos depara el otro lado.
Porque el reloj avanza. Por el carril lento, pero avanza. Mientras tanto, andamos por ahí creyendo que los que avanzamos (¡y por la vía rápida, además!) somos nosotros.



Decía una banda de rock que Cacho ascendía en una línea recta tan perfecta… que se la clavó!
Es porque el ascenso vertiginoso se lleva adelante sin tener en cuenta que a nueve mil metros, no hay oxígeno.
Cuánta razón en tus palabras! Despertar al lado de tu hijo, tener buena salud, poder echarse un bocado a la panza con este frío, poder encender una estufa, encontrar otro abrigo más para ponerse encima, son cosas que no tenemos en cuenta, en la vorágine cotidiana.
Y eso que uno, lo único que ambiciona en la vida, es poder dormir la siesta, con la radio encendida a bajo volumen.
Buena semana!
Pero Agustín, ojo que dormir la siesta ES DE GENTE AMBICIOSA, EH? En esta casa se pueden hacer muchas cosas, pero encontrar el momento y el silencio necesarios para dormir la siesta cuesta bastante… no te digo que tanto como ascender en una línea recta perfecta hasta apunarse, pero más o menos.
Besos gigantes, y buena semana para vos también!
A veces nosotros mesmos nos creemos el verso que escribimos en nuestros antecedentes, y luego hacemos un dogma de fe de esas cosas. Una vuelta estuve laburando con gente muy grosa en un instituto de investigación. Y sabés que? los tipos se presentaban como Emilio, Juan Carlos, jamás anteponían sus títulos, ni la cantidad de libros publicados.
Y lo que nos gusta, muchas veces es hacer cosas simples junto a nuestros seres queridos, como escuchar radio o música en un fin de semana, ande el tiempo no nos corre.
Hola, Quiquín! Bienvenido de tu viaje! En estos días estuve viendo las publicaciones tan interesantes de tu bitácora “devenida golfista, afortunadamente”.
E síp, la gente realmente grande es humilde, sencilla y no ostenta chapa, título o cucarda, vio? Porque no necesita venderse, ni comprarse lo que vende. Todo un ejemplo, lindísimo que lo hayas traído acá.
Y ya que hablamos de cosas lindas, lindo el video de tu hijo tocando música que hay en tu blog, también.
Besos gigantes.
Siempre me pregunté si la gente que hace vínculos primarios con el trabajo y ponen todo el foco en eso alguna vez toman conciencia de todo lo que están dejando de lado no estarán escapando a algo o teniendo que demostrarle algo a alguien, y tal cual decís, un dia miren a su alrededor y se den cuenta que no tienen a nadie. Tarde, quizás, porque ya habrán perdido la posibilidad de hacer crecer una relación y mantenerla, con quien sea, pareja, hijos, amigos, familia. Parejas que se rompen, hijos con los que nunca se habló en serio y de cerca, imposibilidad de decir lo que les pasa dentro, capaz se hacen una coraza y ya nada los toca, alguna vez se les caerá?
es muy triste, porque conozco gente asi, y llegando ya a esa edad en que se dan cuenta que quedaron fuera de muchas cosas y con una inhabilitación ya cristalizada para cualquier cosa que no sea trabajo o su ambición, entran en una carrera desesperada contra el tiempo: verse cada vez mas jóvenes, no asumir los años que se les vinieron encima, búsqueda infructuosa de afecto en los lugares menos indicados, insatisfacción permanente, sicofármacos para tapar la angustia…como si se pudiera comprar un poco de felicidad, o al menos que parezca.
que buen tema!
un beso
Me marean un poco con esas personas, es que me desconciertan: son hombres que se muestran alegres, con inquietudes, proactivos, empáticos… pero en todo esa actitud tan “estimulante” hay mucho de superficialidad, también, porque rascás un poquito la pátina brillante y asoma el miedo, la inseguridad, y algo (mucho?) de manipulación de la realidad… no sé, es como que están desconectados de las cosas reales, simples y verdaderas.
No le encuentro la vuelta a la relación con esas personas, no puedo llegar a nada muy profundo con ellas…
Besos gigantes.
Siempre deseamos cosas, está en nuestra naturaleza. Siempre tendremos cosas por las cuales sentirnos insatisfechos ahora y, tal vez, en nuestro lecho de muerte. Por eso debemos tratar de ser dueños de nuestras decisiones y valorar y cultivar lo realmente importante. Empezando por nuestro interior y por nuestros seres más queridos. Lo que somos no es posible decirlo con nada, mucho menos aún con títulos de supuesta nobleza.
Seguramente si nos esforzamos cada día por hacer las cosas bien, de eso nos acordaremos y seamos indulgentes con nuestras faltas e insatisfacciones cuando llegue nuestra hora, Un beso grande. Viene bien empezar la semana con una reflexión fuerte.
Bueno, a veces me pregunto si la mortalidad no es nuestro mayor don. Sin esa “falla” de nuestra existencia no intentaríamos aprovechar el tiempo en lo realmente importante para nosotros: nos marearíamos en cualquier cosa, porque total, el tiempo daría para todo: lo profundo, lo accesorio, lo falaz incluso.
Tenemos a disposición un tiempo equis y nada más, pero podemos elegir cómo vivirlo: como seres humanos no estamos determinados para hacer esto o aquello para hacer felices… es nuestra decisión elegir la alternativa que mejor nos cuadre. Podemos dedicarnos a pensar en lo que queremos hacer para aprender y vivir mejor nuestra “beca de tiempo”, o simplemente evadirnos y dejar que la vida nos pase, no? La elección sigue siendo nuestra, se origina en nuestra propia voluntad puesta al servicio de nuestros sueños… o no.
Besos gigantes, Juan Manuel.
Vero, yo también tengo padre docente y a mí , nada de nada!! no me gusta!! y cómo te entiendo.
Yo no tengo la carrera por el “tener”, pero sí me pega mucho el hecho de que para mí el trabajo es importante, pero al mismo tiempo, me deja insatisfecha.
Hay dos alternativas:
- la sostenida por mi media naranja, que me conoce bien: que soy una insatisfecha y punto. Algo de razón tiene.
- La otra y más grave (he conversado a otras personas en los cuarentas, y les pasa igual): Si dejara mi trabajo, y me dijeran: ¿Qué te gustaría hacer..?…cri-cri…cri-cri…
¡Eso me preocupa! No tengo ganas de dedicarme a la plástica, la meditación, la mega gerencia…
Así que por ahroa me limito a tener paciencia y tratar de aprender, dentro de lo que hago (soy profesional y hago ventas técnicas).
Si alguien (tal vez el dr. Bulacio?) conoce la poción mágica para descubrir qué cosas a uno lo motivan, que publique la receta! jajajaa!! como si hubiera receta!
¿Les pasa a ustedes?
Cuando era más joven, en los 30, todo me daba entusiasmo y me he largado a varias cosas. Ahora estoy en otra fase….
Abrazos,
La Muñe
Vero, ante todo, muy bueno el tema, muy profundo y antes de contestar, quisiera responder con una frase de una gran amiga que dice: “Dime de lo que alardeas y te dire de lo que careces”… Que para una parte de lo escrito aplica y muy bien!!!
Con respecto a lo que vos decis Muñe, a mi me pasa exactamente lo mismo, y hablando el otro dia con amigos, tambien les pasa. No sé si sera el paso del tiempo, el cansancio, el estres al que vivimos sometidos, pero cosas que a mi antes me llenaban de felicidad, hoy en dia me agota el solo pensar en hacerlas…. No lo se y me preocupa mucho esa falta de incentivos o de ganas, no se bien cual es!!!! Muy bueno el post, Vero, as usual!!!!
Yo creo que los “cuarenta” (promedio) son un momento de inflexión, en general: es que decidimos nuestra carrera profesional a los 17, 18 años… no es lógico que hayamos cambiado mucho durante todo este tiempo? Y todavía tenemos otros tantos años de actividad por delante, no? La experiencia y las expectativas “actualizadas” nos hacen ver las cosas de forma diferente también. Y no es menor ese equilibrio precario que existe entre el desgaste de realizar siempre la misma actividad, versus la seguridad que nos da una profesión ya asumida y archiconocida… no es fácil encarar un cambio de la noche a la mañana.
Igualmente, conozco gente que descubre que puede o quiere largarse en un proyecto propio “sin red” pero con una seguridad personal absoluta en lo que hace. Y otra que asume que le gusta algo totalmente impensable años atrás: diseñar joyas, teatro, “meditación”… jaaa!
Y se aboca a esas nuevas aficiones de a poco, tímidamente, como explorando.
Pero bueno, el asunto es decubrir si existe ese otro & nuevo yo, y saber qué lugar darle en nuestra vida, no? Por ejemplo, si de un día para otro descubrís que te gusta escribir, podés renunciar a tu trabajo para siempre jamás y dedicarte de lleno a ser el próximo Premio Nobel, oooo… empezar tímidamente con un blog, ponele.
Besos, Muñe y Lau.
Para mi la carrera es importante, muchas veces disfruto de mi trabajo , pero no deja de ser un vehículo para poder tener una buena vida…. Los grandes triunfos están buenos , pero tambien está bueno poder disfrutar en otros ordenes de la vida que son los que en definitiva quedan, un gran curriculum no es mas que eso….. ahora un gran curriculum de vida…… eso si que vale .
A mí me pasa lo mismo, Vesper. En un momento, hace muuuchos años, el desarrollo de una carrera profesional era casi todo para mí. Y tal vez estuvo bien que así fuera, porque yo tenía algo más de veinte años, estaba recién recibida y mi foco estaba puesto en el estudio y en esos primeros trabajos. Bueno, creo que todos le sacamos mucho provecho a esa etapa, no? Pero después vienen otras cosas: descubrir la vida en pareja, la familia, el compartir momentos sencillos en casa con los amigos, con los padres de uno (ahora que entendemos tantas cosas de ellos que antes no), los viajes hasta acá nomás, no importa, pero que son para disfrutarlos, y no solamente por trabajo.
Porque el asunto es vivir para disfrutarlo, y no solamente por trabajo.
Besos, Vesper.
uy, soy docente… que lo parió
no se si la carrera es Tannn importante realmente
a medida que he ido envejeciendo y ganando un poquito de experiencia muchas cosas que antes me parecían esenciales dejaron de tener importancia.
hoy por hoy trato de hacer lo que quiero aunque no siempre es fácil.
la prioridad es mi familia y no me importa si dejo atrás rédito económico u otras cosas.
nada mejor que la frase: La vida es eso que te pasa mientras estás planeando otras cosas
la tengo muy en cuenta desde hace un tiempo
beso
Sí, Vir, yo también creo que esa frase es gloriosa! Y es natural que cambiemos de planes, de inquietudes, de dudas, pareciera: a medida que vamos logrando cosas, las vamos desmitificando. Y lo que no logramos nos va dirigiendo el camino también: “ésto ya pasó y estuvo buenísimo pero ya está, y ésto otro no pasó y convengamos en que ya tampoco va a pasar…” y ahora: NEXT, sigamos avanzando con lo que hay y sin lo que no. Porque eso es madurar, creo: seguir con las alforjas medio llenas y/o medio vacías, pero con mil experiencias a cuestas que nos hacen más sabios para transitar lo que queda del camino.
Besos, Vir.
Comparto mucho de lo que dicen, pero con una diferencia, motivación tengo, ganas de hacer cosas también, pero la mayoría de esas cosas se hacen en el horario en que trabajo y trabajo tantas horas que no tengo TIEMPO para hacerlas y, si me sobrara o sobrase un minuto ahí aparece el maldito CANSANCIO por el que no me da el cuerpito para encararlas. Me estaré poniendo vieja??? Hummm sospecho que sí
Tenes toda la razón, no en que te estas poniendo vieja no te conozco asi que imposible decir algo así, seguro que no! Pero si en que son tantas las horas dedicadas a trabajar, que después no nos queda resto para nada!!!! Tendríamos que revisar que estamos haciendo mal, no?
Yo no sé si estamos trabajando MUCHO, pero sí creo que estamos trabajando mal. De esto sí sabemos algo, chicas: en las empresas argentinas en general se empieza a trabajar “en serio”, bastante tarde. Pocos directivos respetan los horarios de salida del personal de cierta jerarquía: nadie se va a las seis de la tarde. Con suerte, te podés escapar a las siete. Los que se dedican a “hacer política”, a esa hora empieza a desfilar por los despachos de los Que Tallan En Serio para lograr sus favores… yo con ustedes dos he vivido cada momento bizarro oficineril DESPUES de las ocho de la noche… Hay que tener bastante fuerza de voluntad para estar pum para arriba a esa hora e irse al gimnasio, o a cursar Griego IV a la Facultad de Letras.
Es necesario laburar menos en algunos lugares, pero las leyes acá están muy verdes para que se generen más puestos de menos horas de trabajo: deberían existir beneficios para las empresas que los ofrezcan, como existen en otros países.
Ya llegarán esas leyes. Cuando nos jubilemos, seguro.
Ahhh y algo más, la gente que se presenta presentándonos primero su CV, es la que profesa el culto de: “Dime cuánto tienes y te diré cuanto vales” y, en la medida que nuestro CV no sea taaan “valioso” como el de ellas, pues nosotros seremos ignotos ante sus ojos.
Totalmente cierto! Pero bueno, es un ida y vuelta, no? No nos vemos de un lado ni del otro… no hay caso, algo hace ruido ahí. En fin, no todos podemos ser amigos del alma de todas las otras almas, parece!
Besos gigantes, nena!
Cuando hablo de estos temas recuerdo siempre a los locos del Chavo, ¿te acordás? “Dígame Licenciado”, “Licenciado”, “Gracias”. Hay gente que se mide por títulos y masters como están los que se miden por el modelo de auto o el barrio en el que viven. Siempre la discusión es para ver “quién la tiene más larga”. La vida está, por suerte, en otras partes. El vínculo con el trabajo es muy importante, porque pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, pero siempre siempre siempre estamos primero nosotros. El tema sería entonces, ¿quiénes somos?
Bueno, algunos somos cierta cantidad de cosas, y otros son los que presumiblemente “la tienen más larga”. Si el asunto es cierto me callo la boca, porque en todo caso el señor en cuestión tendrá el mal gusto de ir fanfarroneando, nomás… y ya que estamos, podríamos reconocer también que el hecho de que fanfarronee “con fundamento” nos importa un comino.
Ahora bué, cómo comprobar si el Fulano dice la verdad o miente descaradamente, Milenius? Yo sé que nos molesta muchísimo la mentira, pero tampoco podemos andar con el centímetro de bragueta en bragueta, no? Y por otra parte (y de esto me siento orgullosa) ir midiendo de acá para allá es una actividát que seguramente nos aburriría al segundo y medio: ya a nadie le interesa perder tiempo en los “licenciados” mentirosos.
Así que en los dos casos, terminamos en la misma conclusión: digan la verdad o mientan descaradamente, LA LONGITUD DE SUS “MERITOS” NO NOS INTERESAAAA!!
Besos gigantes, mi querida. Gracias por ayudarme a pensar este tema tan importante.
Más exacto, imposible. (Y eso que no andamos midiendo).
No, no, no. Que cada uno mienta como mejor le parezca. Acá está uno, con su propia vida, su propia vara para medir lo que realmente le interesa. Si el otro insiste en que su mérito es mejor que el mío, allá él, que sea feliz. Una vez leí “yo tengo un destino pequeño, pero es el mío”. Es una de las frases más bellas que he leído alguna vez. Será porque siento que me representa que me gusta tanto. Pero está buena, ¿o no?
¡Besos!
Está buenísima! Y es que cuando decís que hay dos clases de destino, no estás dividiendo entre “grandes” o “pequeños”, sino entre “personales” -auténticos de cada cual- o “prestados”, que son esos que pertenecen a otros y que pareciera al cuete andar probándonos, porque dejaríamos el nuestro abandonado po ahí.
Besos gigantes.
Lo decís casi al pasar, Vero, pero es un temazo para postear (creo que lo hice tiempo atrás): la muerte como don. Núcleo central de la obra de Tolkien en mi opinión. Beso grande!
Es verdad! Yo algo leí referido a Tolkien en tu blog, ahora que me acuerdo. Es probable que te haya plagiado la idea sin intención… y te haya contestado tu propio comentario con ella!? Bueno, es que una lee tanto por acá y por allá que ya no sabe qué de todo lo que dice fue afanado a quién.
Besos gigantes.
Uy!!! Leyendo lo que pusiste arriba, en respuesta a lo escrito, justo ¡hoy! venía del laburo, oí un mensaje y escribí, de un tirón, un cuento! Lo terminé hace diez minutos. Se llama “Eva:91″. Aclaro que lo último que escribí, hará diez años que lo hice!!
Justo que hablaba de que uno no sabe qué hacer, en lo laboral – ni hablar de hacer por placer! justo hoy… escribí. Qué loco las cosas que se le despiertan a uno con una reflezión-disparador.
quise decir “reflexion”.
Muñe, qué bueno sería poder leer lo que escribís! Todo tiene su tiempo, yo sé que no hay que apurar a nadie (no sirve, además), pero si algún día te animás a abrir un espacio propio de escritura, estoy segura de que acá ya tendrías un primer grupo lector. Yo me anoto, sin dudas.
Besos gigantes.
Gracias..sucede que no escribo seguido, más bien como dije hace añares que no escribo. El ultimo cuento, en el..96.
Qué post tan pero tan real!
El reloj avanza…el tiempo vuela… Y uno corre tras no sé qué y peor aún en una etapa muy avanzada de la vida, considerando seguramente la vida eterna. Y cuando ya es tarde, vienen los lamentos y los “debería”, “hubiera”, y todos los arrepentimientos de todo estilo, forma y color.
Mejor entonces empezar antes a vivir como uno quiere, no?
Please…la vida vuelaaaaaa!!
Besitos
A veces pasa que para saber qué es eso que queremos vivir tenemos que invertir un tiempo considerable, no? A mí me ha pasado: empecé muchas cosas por el camino más largo, es decir, el que parecía más adecuado… a los ojos de otro.
Y a puro ensayo y error, he llegado a entender qué era lo que yo realmente quería. Y una vez que sabemos lo que queremos… es más fácil que no nos pare nadie, no? Hay que ser honesto con uno mismo y un poco valiente, nomás… como Milady buscando a su media naranja!
Besos gigantes.
Y si, inevitable, un poquito me deprimió lo del avance del tiempo en el carril lento pero seguro.
Sobre los titulos, la semana pasada tuve que soportar una reunion de tres horas reloj con una escribana de las cuales dos horas y cuarto se las paso vanagloriandose de todos los pergaminos de ella y de su padre, fundador de la escribania y uno de los miembros honorarios de no se que catzo.
Cuando salga de la escribania, la puede pisar un auto al igual que a mi, cuando compre caramelos en el kisco, es tan Doña Nadie como yo, y cuando nos llegue la hora con o sin titulos, nos va a llegar a todos por igual. No creo que le pueda decir “Sra. Muerte, le ruego que aguarde por lo menos 72 horas habiles por tanto mi padre como yo estamos reflexionando sobre la importancia de la transferencia onerosa de dominio en el ladrillo a la vista y no puedo irme sin resolver esto….”
Por otra parte, me conmovio mucho el post porque la semana pasada Joaco volvio con su reflexion de “Pa, cuando te mueras te voy a extrañar mucho”.
Dios Mio! Es una mezcla tan rara, por un lado esto de lo que habla el post de la ineroxable presencia de la muerte en la vida. Pero intimamente me dio una idea disneyniana tipo “Rey Leon” de que disfrutando de los momentos con ellos a full, seguramente les estaremos dejando una parte nuestra en ellos, muchisimo, pero muchisimo mas importante para mi que cualquier otro titulo.
La seguimos en otro post, Molina?
El pase de manos de padres a hijos es la prueba más tremenda del paso del tiempo, cualquiera sea el carril por el que vayamos transitando. Creo que nunca nos parecerá oportuno el momento de alejarnos de ellos… es demasiado para cualquiera de nosotros, hombres y mujeres de a pie. Y sin embargo, se trata de una situación que nos pertenecerá, sin dudas.
Sí, Caffe, mejor la seguimos en otro post.
Besos gigantes.
Lo que no nos conforma…Esta semana me mató: una conocida de una empresa que sería competidora de mi lugar de trabajo, se fue porque “era terriblemente burocrática”, otra chica quiere irse de una multi con varias plantas “porque es un despelote”, yo me fui de una por desorganizada y poco previsible…justo una semana donde me había enojado con mi lugar de trabajo, tuve estas “lecciones” de lo que llamaría , la vida real!
A no buscar “consumir” el “mejor” trabajo porque señores, esto no es una función: es la vida y lo que se ve, no siempre es lo que es. Aunque lo sepamos con la cabeza, falta que se sepa con el corazón.
Yo trabajo como consultora en empresas y organismos diferentes y creo lo mismo que vos: hay algunas compañías que son muy burocráticas, otras son casos de caos ultradelirante… pocas son perfectas, pero lo importante es que en tu función (no es lo mismo trabajar en marketing que en finanzas, en ventas que en un área técnica, en un call center que arde en llamados con quejas de clientes que en capacitación de recursos humanos, ponele), la cosa es que ahí, donde estés, puedas encontrar cierto equilibrio, cierta estabilidad para trabajar cómodamente.
Pero NO es fácil, lo sé. Todavía me sorprende lo mal que se trabaja en determinadas empresas y la dosis de “realismo” que hay que tener para poder sobrevivir en ellas.
Besos gigantes.
Creo que muchas personas cuando hacen ostentacion de esas cosas es porque por lo general tienen un vacio existencial dentro de su ser, por lo cual sacan a relucir esos pergaminos para sentirte bien ellos.
El incorformismo lo tenemos todas las personas y siempre anhelamos lo que no tenemos y apenas conseguimos algo tendemos a creer que tiene una importantancia impresionante.
El tema creo que pasa por tener los pies sobre la tierra y disfrutar la vida y no que se nos vaya la vida en eso. Estoy muy acuerdo con esa frase final, la vida va por el carril lento, pero avanza y nosotros vamos a cien por el carril rapido y el riesgo de estrellarnos contra la realidad puede ser fatal.
Yo creo que uno siempre anda con medio vacío existencial, Fabio… es parte de la naturaleza humana, no? La insatisfacción natural y la falta de respuestas simples y accesibles, hacen que busquemos algunas pistas en la espiritualidad, en la filosofía o en las ciencias más duras… pero si ni siquiera emprendemos alguno de esos caminos, si nos mantenemos toda la vida en el Duty Free Shop de la cotidianeidad “exitista”, es claro que no las vamos a encontrar. Estoy de acuerdo.
Besos gigantes.
Sabes Vero, a mí, una eterna “enfermadeltrabajoenconstanterecuperacion”, la verdat, así con “t” y con terrible realismo, me la cantó mi obstetra cuando estaba embarazada de mi primer hijo y seguía trabajando 14 horas reloj diarias, cuando me dijo: “tu hijo te va a mostrar la justa medida de las cosas”.-
Y si, el Doctor Sassano, mi gineco-obstetra, peina algunas, pocas, canas: será por eso que me tiró, sin peridural alguna, esa sentencia tan cierta
¿Viste qué loco? Un hijo te pone la vida nuevamente en perspectiva en dos minutos…
Una perspectiva caótica, porque digamos que no es un nuevo orden prístino de claridát, pero bueno, digamos que lidiamos con nuevos quilombos, y esos quilombos tienen una profundidad mayor.
Suerte que podimos darnos la cabeza contra la pared y darnos cuenta de las prioridades, conozco gente que tiene hijos y sigue laburando 14 horas diarias, por necesidades materiales o de las otras.
Besos gigantes!