Estoy tan convencida de lo que voy a decir que hasta pongo las manos en el fuego: hay más gente que se pelea con su pareja (o su medio limón o lo que fuere), para poder reconciliarse un rato después, que la que discute por razones fundadas y fundantes. Se trata de personas que aman sentirse como Heathcliff y Catherine por un rato, y reescribir “Cumbres borrascosas” aunque sea en su versión más vulgar (es decir, en una servilleta de papel y a las apuradas).
Estos eternos amantes del amor (en su versión amor / odio, bien bipolar), se distinguen del resto de los mortales de acá a la China: la clave es que por lógico efecto rebote de sus romances de telenovela, también se pelean y discuten pasionalmente con todo el mundo, así se traten de sus amigas del alma, jefes, encargados del edificio, cirujanos plásticos, concuñados o mascotas del sexo opuesto. En todos los casos, terminan sus grandes dramas platónicos (o no) girando su cuerpo en ciento ochenta grados, con gran movimiento de bucles y faldas, mientras declaman “mañana será otro día” como si fuesen Scarlet en “Lo que el viento se llevó”.
Yo no voy a renegar de mi pasado de Chica Amodóvar. Y a lo mejor somos unos cuantos los que interpretamos “para el Oscar” a algún personaje de Jane Austen, no es necesario afirmarlo o negarlo acá. Pero bueno, gente, cuando a la Mujer Bonita le salen las primeras canas, es hora de cambiar de papel por otro menos adolescente, y dejar las discusiones para las verdaderas ocasiones en las que haya algo que discutir.
Es por eso que, a modo de ofrenda, quiero dedicarles a todas aquellas almas trágicas que ya sienten que están demasiado maduras para enfundarse (o desenfundarse) con tanta frecuencia en un conjuntito atrevido de Victoria’s Secret a fin de ganar la batalla (pero no la guerra), ofrendarles, decía, entregarles con el corazón abierto & generoso esta receta de Isabel Allende. Se trata de una genial -lo digo por experiencia, porque la he preparado un par de veces- “sopa de la reconciliación” (así bautizada por la autora) que es, básicamente, una sopa de hongos que combina muy bien con pan, queso y sendas copas de malbec. Y esto es para que aprendamos a no ser tan jodidamente inmaduros a la hora de pelearnos con el prójimo, dicho sea de paso… sobre todo para los que no les gusta cocinar, sospecho que preparar la bendita sopa les servirá de escarmiento.
Los ingredientes son: dos tazas de caldo, una taza de champignones frescos (no me vengan conque van a usar los de lata, porque básicamente tienen gusto a lata, no a champignones), una taza de hongos secos (si hay de distintas variedades, mejor), un diente de ajo (eso dice la receta, pero yo le pongo, además, otro diente de echalote), tres cucharadas de aceite de oliva, un cuarto de taza de oporto, dos cucharadas de crema, sal y pimienta.
Entonces, la cosa es así: freímos en el aceite de oliva el ajo, el echalote y los champignones, y después agregamos el caldo, el oporto, sal y pimienta. Previamente (media hora antes) ponemos en remojo los hongos secos en vino tinto para que se esponjen a sus anchas. Cuando los hongos están tiernos, los integramos a la preparación anterior y dejamos que se cocine todo despacito hasta que, como dice Isabel Allende, “la casa huela a paraíso”.
Cuando la casa huele así -ni un minuto antes-, apagamos el fuego. Esperamos a que al asunto le baje su nivel de hervor -como sucede en toda discusión- y ahí nomás lo trituramos con la procesadora, licuadora, minipimer o algo así. Y tal como remata la genial autora de la receta, la sopa “debe quedar con una textura algo gruesa, como de lodo, con un perfume que hace salivar y llama a otras secreciones del cuerpo y del alma. Entonces me coloco mi mejor vestido, me pinto las uñas de rojo y sirvo la sopa decorada con crema en platos calientes”.
Bueno, fue un post con receta (pasional e invernal) de regalo. Y remate literal de Isabel Allende… qué más le van a pedir a este blog? No se pongan tan exigentes porque me voy a enojar muchísimo, eh? Pero en fin, quélevoiaser, “mañana será otro día”…



Ay! yo era así. Pero él no entendía y se tomaba todo en serio… bueh, me separé al final. Es como una pulsión incontrolable, provocar provocar ponerse insoportable para después explotarle la cabeza al otro y (esperar que) sobrevenga una reconciliación tremenda… pasó una o dos veces en muchos años, el resto era sólo la discusión. Besos!
Es que no se puede vivir en guerra esperando que todo explote en una pulsión romántica y pacificadora. Cuando esa arritmia cardíaca se convierte en el marcapasos de una relación, es hora de madurar, de cambiar de pareja y de estilo de pareja, sobre todo… Sinó es siempre lo mismo: “Otra vez sopa”.
Besos gigantes.
ah no!!!! si van a mencionar a Scarlet please cambia la receta por una de “cocina moderna para a mujer facil” porque no pude retener ni tres renglones de instrucciones!!!!
me encanto el articulo, pero a mi me pasa al revez…rara vez discuto, pero cuando lo hago, me dura bastante el enojo (porque mis fundamentos suelen ser fundamentales JA JA!! …y eso me aleja de las personas…vaya uno a saber….me parece que soy como un autoscoring humano….
beso grande y feliz dia del amigo atrasado!!!
Sandra
Jaaa! Cuando escribí “Scarlet”, tu apodo, mi querida chica “ex cocina moderna” (me imagino que ahora cocinarás más elaborado), AL INSTANTE me acordé de vos!
Me imagino que tu Solcito estará divina (ya mando mail para agendar encuentro). Mientras tanto, veo que vos conservás ese humor fresco de siempre.
Gracias por pasar… y feliz día (atrasado) para vos también.
Besos gigantes.
PD: ahora caigo en cuánto te extraño, nena.
No puedo opinar sobre este tema! ooopsssss, me quedé sin palabras!…. porque no soy discutidora, ni de pelearme con nadie, y las grandes peleas que tuve fueron de fondo, y no de forma, de esas que son grosas per se y por el tema en cuestión.
Tampoco entiendo a la gente que discute por todo y con todos, como si fueran los paladines de la verdad, a todos les tienen que hacer saber su postura, inamovible, me parece que uno no puede estar peleandose con el portero, el vecino, la amiga, la compañera de oficina, la cajera del super, la madre, o quien sea.
Y me pone muy incomoda ver discusiones ajenas, aunque no tengan nada que ver conmigo.
Soné con la sopa, porque no me gustan los hongos!!! pero ya le voy a encontrar la manera de hacerla…como el lomo al strogonoff, que lo hago sin lomo ni hongos, pero queda buenísimo!… hay que ponerse creativos! .. no te enojás, no????
un beso
En algunas personas hay una tendencia a considerar equivalente la pasión romántica a la adrenalina provocada por la discusión, la confrontación, el llamado de atención constante. Los casos policiales que se publican todos los días, la violencia de género en la que hoy se hace tanto hincapié, ¿no tendrán su origen en esta forma tan elemental de considerar que uno se “apasiona” por aquello que le interesa realmente, o que ama?
De ninguna manera es mi forma de relacionarme en pareja, tampoco. Y mucho menos la relación con mis otros afectos. Pero sí noto que hay como una “latinización” en la forma en que algunos vínculos se definen como pasionales… por qué? Las crisis son más “románticas y sentimentales” así de mal llevadas?
Sopa: Cómo que no te gustan los hongos???? A mí me encantan!!! Ahora sí, estamos peleadísimas las dos!
no es mi tipo de relación ni de cerca, la paso muy mal.
Lo que menos me gusta es cuando estás con una pareja y ellos te hacen el show, se pelean y una se convierte en testigo cautivo y para colmo de males piden que opines, digas y medies.
Insoportable.
yo propongo que hagamos una gran olla gigante de sopa de hongos para que al olerla, todos juntos nos amemos como personas.
Si soy hippie de alma.
Hongo Power! (ja)
A mí me ha pasado algunas veces eso de ser testigo de discusiones de pareja “en crisis”, en las que por cualquier gota rebalsaba el vaso. También me pasó una vez que yo estaba conversando con una amiga por teléfono (ella estaba con la voz llorosa porque había discutido con su marido), y él marido tomó el otro aparato de la casa para “aclararme” los tantos… a mí, que la verdát, qué podía decirles? Nada!
Metamos todos los hongos en una olla, tal cual, mi querida Alelí! Y que la paz sea con nosotros, de una vez.
Besos gigantes.
Me encantó la receta.
Quizá la probemos uno de estos días. Nada como la sopa, para el invierno crudo. Un hallazgo esto que la casa huela a morfi rico, bien pensado, laburado. Los aromas también ayudan a vivir, no: un buen perfume, un rico incienso, o el olorcito a leña.
Acompañaremos el morfi con Mile Davis, y cocinaremos junto a el, mientras degustamos alguna bebida espirituosa/espumante.
Lo único, espero Media Naranja aguarde mi regreso de Saint Andrews.
Confío así será, creo en las personas.
Media Naranja va a esperar tu regreso, cómo que no! El amor sabe esperar… lo he leído en alguna parte. Ya sé, probablemente esté escrito en la Primera Carta a los Corintios, no? Me suena de ahí. Es que en ese texto está el Manual de Instrucciones completo para vivir un buen amor.
Ah, genial acompañar la sopa con Mile Davis y una copa de una buena bebida espirituosa…
Besos gigantes, Quique!
El famoso truco de la sopa de champignones con receta incluída!
Genial! Beso. JM
MORÍA por contar esta receta en el blog. Necesitaba compartirla! De alguna manera, mi querido Juan Manuel, tenía que hacerla llegar a los lectores. Así que me tomé cualquier “bucle”, y la traje al fin!
Besos gigantes.
Yo era súper, súper, súper dramática. Pero me doy cuenta ahora de que tiene bastante que ver con quién estás… O será que maduré, o las dos cosas juntas. Tengo momentos trágicos, pero no le llegan ni a los talones a otros, terribles, sufridos (lo digo con verdad, pero con el toque de ironía que le corresponde) que he pasado. Si estoy con una persona que hace drama por todo, me engancho, no puedo evitarlo. Ahora, si me pongo dramática, mediomelón me dice “llegó el momento ‘telenovela centroamericana’ de la semana”. Y ahí me veo desde afuera, y no puedo evitar reírme de mí misma. Pero con otra pareja que tuve era fatal: todo daba para el drama, el llanto, el sufrimiento.
De todas maneras (y voy a contar una anécdota un poco vergonzosa), recuerdo que una noche, yo había llegado de trabajar, o no sé, la cuestión es que estaba comiendo un sandwich de salame y queso. Me llamó mi peoresnada y comenzó la disputa, y me encontré llorando como una marrana, con el teléfono en una mano y el sámbuche en la otra: no dejé de comer, a pesar del tono de la discusión. Ahora pienso que, si puedo seguir morfando mientras discuto, no doy para nada con el perfil de dramática profesional…
Cosas veredes, Sancho…
Besos.
Mile: te imagino llorando con el “sanguche ” de salame en la mano y no puedo dejar de reirme!!!! Besosssssssss
Vesper: yo tampoco…
Yo siempre fui una persona muy razonable estando en pareja. Extremadamente, te diría… Aún divorciándome de mi primer marido, no tenía con él peleas ni discusiones fuertes. Sin embargo tuve mis momentos dramáticos, bien de Chica Almodóvar. Fueron aislados pero inconfundibles, muy concentrados y super intensos, también: en mis primeros “quince minutos” (?) con Cucurullo fui un personaje trágico & terrible, realmente no sé cómo me aguantó. Pero no lo sé en serio, eh? Así que comprendo lo que contás.
Todo te entiendo, HASTA llegar al sámbuche de salame y queso tragado entre lágrimas. Ahí ya no sé si podría. Pero OJO, no digo que NO lo hubiese hecho en mis momentos de Chica Almodóvar, lo que digo es que NO ME PASÓ, eh? A Cucurullo y a mí nunca nos gustó mucho hablar por teléfono, debe ser por eso…
Besos gigates, Mile!
Vero: No me pelee con nadie ……… pero aunque no tenga tampoco con quien reconciliarme ….. en Brrrrrrrrreve hago esa sopa !!!!!
La verdad es que no entiendo a esas personas que pelean para reconciliarse ……… algo de bueno debe tener si lo hacen seguido, no es mi target, cuando me peleo es porque estoy re- caliente y me cuesta mucho mucho remontar desde el enojo, pero no importa, LA SOPA ME LA TOMO IGUAL !
Besos
Ah, yo con la sopa propongo hacer lo que hizo Mile con su sámbuche: saborearla igual!!!!
Es muy sabrosa: la saqué del libro “Afrodita”, de Isabel Allende, que tiene muchas recetas buenísimas… de ahí saqué también una mousse de salmón y un coq au vin que son para chuparse los dedos!
Pelearse para reconciliarse es como raparte para que te crezca sano el pelo: se trata de tomar el camino más largo para llegar al mismo lugar… por qué no probar con un buen baño de crema, y con tener una buena pareja de entrada? pssst!
Besos, Vesper!
El post estuvo buenisimo, pero los comentarios Dra. Molina, no tienen desperdicio.
Vamos por partes mientras fileteamos los hongos: paso como Ana! los hongos me dan “cosa”.
De todas maneras, me sumo si hacen una hongueada bloggeril como espiritu comunitario tal como propuso Aleli.
Mi amiga Vesper siempre dice que nos juntamos por “fallados”. Mi falla en este sentido es que si estoy enojado soy completamente INCAPAZ de reconciliarme entre las sabanas (Que fino que estuve para no poner revolcada, encamada, o algo por el estilo).
No puedo! No insistan porque no puedo! Punto uno: nos peleamos (en el supuesto que se pelee/discuta o similar, vio?) Punto dos: hay una reconciliacion HABLANDO, EXPONIENDO, bien racional la cosa.
Pasado el momento, quizas al dia siguiente hacemos el punto tres que sería todo esto de la remake de Cumbres Borrascosas de cabotaje.
Igual todo lo que diga, será totalmente vano porque cualquiera que haya leido a Milenius debe estar lagrimeando.
Y no por lo emotivo, me hiciste llorar de la risa con el chegusán en la mano mientras se partia el corazon con tu medio ex-limon. Estoy en el grupete que no paran de manyar por nada del mundo. Me imagino tipo 2012, pelicula de apocali”c”sis: como me van a encontrar? Comiendo!
Jaaa! El chegusán de Milenius & sus lágrimas al compás del asunto, fueron LAAA imagen del día en este blog. No hay dudas: Milenius tiene que escribir esta historia en una novela, bien al detalle. Definitivamente sería un best seller. Todos queremos saber qué pasó ahí, cómo llegó a aprender tanto (hasta a comer y llorar al mismo tiempo, que es bien difícil).
Lo suyo, Contador, también es objeto de “anális” en este blog: ¿CÓMO es que usted es TAN ordenado entre sus sábanas, “haber”? No, mejor no me cuente. “Lo dejamos ahí?” (un grosso para crear suspenso el finado Bernard).
Besos gigantes.
bluf. Qué racionales todos… Tengo que decir que me siento hasta medio descolocada entre gente que quiere “discutir todo, racionalmente, exponiendo…” ¿Adónde fueron a parar los Campanelli? ¿Adónde el llanto, la miseria humana, el drama italiano? ¿¿¿ehhhhh???
Ni yo me daba cuenta de que, aún peleando, seguía comiendo. Eso sí (y aquí va mi pequeño secreto ¬ ¬, como diría el tío malo de El rey León), mi “medio ex-limón”, como lo llama Marce, jamás se enteró de que yo seguía comiendo… ¿Cómo lo hice? Viste que uno por hambre hace cualquier cosa.
Besos! Algún día podré explayarme más sobre esa y otras peleas “míticas”.
TENES RAZÓN, MILE!!! Totalmente!!! Pero NINGUNO de nosotros, los “racionales”, tiene para contar acá lo que vos podés describir con la frente bien alta: que sabés qué sabor exacto tiene el chegusán de salame y queso mezclado con lágrimas saladas. Esa sensación tan especial sólo la conocés vos, darling (y yo creo que es un sabor MUY de Chica Almodóvar, sabelo).
Me parece que me voy a guardar un chegusán medio listo en la heladera, y te prometo que a la primera crisis de llanto posteo la sensación, para que comparemos. No me quiero morir sin haberlo vivido.
Besos gigantes.
síiiiiiiii!!! por favor.
Bueno, bueno. Ahora todas van con los Exocet contra los racionales. Que tiene de malo? Que tenemos menos sentimientos? Y bueno que se le va a hacer, como diria Vesper, fallados venimos todos….!
Creo, de todos modos que no se entendio tan bien lo que quise decir. Me puedo comer el cacho de torta de chocolate mientras estamos discutiendo. Puedo manducar el sánguche mientras me desgarran el corazon.
Lo que no puedo es pelearme y revolcarme a la vez.
Se entiende?
Uf! Hecha esta intima declaracion bloggeril queda claro que o me tratas bien o nada! Jua!
Marce: se entendió perfectamente! Es decir que en un momento de discusión, IGUAL HAY QUE TENER LA HELADERA LLENA? “Mirá, querida, yo también creo que debemos separarnos… pero primero démonos una vuelta por Carrefour, a ver si podemos armar una picadita…” Yo creo que después de la picadita no te separás nada, Marce. Sospecho que vos caés como un chorlo, pero en vez de caer con un portaligas, caés con queso y aceitunas!
Mileniuuusss: vení, ‘cuchá, taaan racional no es, eh? no te creas!
jajajajjaa, ya veo…
Marce, lo que quiero decir es que no me sale mucha racionalidad al momento de discutir, pero, obviamente, depende del tema… Si alguien me trata injustamente, me pongo en víctima, lo re-re-reconozco. Y lloro (eso sí, matarme de hambre, nunca…), puedo llorar horas como una Magdalena. Ya lo dije una vez, no soy “la hija de la lágrima, soy la madre”. No puedo pararme fríamente y decir “estás hablando boludeces”. Ahora, si hay un tema de fondo, puedo sacar a relucir mi racionalidad (de la que no estoy exenta) y hablar civilizadamente.
Pero para después, ¡quiero la picadita de la que habla Vero!
Bueh, no me siento tan chancha entonces. Yo, si estoy felíz….como. Si estoy triste…. como. Si no pasa nada…. como. Si pasa algo importantisimo……. como. somos muchas Milenius, veo.
Por otro lado, cuando estás peleando, terminás de pelear (y mas vale que te vayas a inflar la bicicleta al patio, asi no te cruzo por un buen rato Roberto) y a la hora de dormir, te acostás en la puntiiiiiiita de la cama, porque llego a cruzar con una pizca de talón,y me enchincho. Y te leo con el velador hasta la 1 30, solo pa que revientes, aunque tenga que madrugar. Y guarrrrda con bufar. Ningún arreglar las cosas ahí, nunca pude ni intenté. Las cosas las arreglo vertical, y mañana vemos… ponele.
Igual, por suerte me ha pasado bastante poco, porque he esquivado las peleas mucho (con el finado,por ej), pero nos trenzábamos una vez por año, mas o menos..que catch yourself Catherine!
Pé querida, a mí lo que me sucede es que el enojo, en general, se me pasa rápido, vio? A lo mejor es porque no he tenido tampoco discusiones muy fuertes. Pero ante una discusión de la hostia también tengo una actitud distante, como bien contás acá.
Me acuerdo que un ex jefe mío decía que solamente las parejas muy fuertes sobreviven a esas noches en que uno de los dos duerme en el sofá, pero no sé de dónde sacó semejante conclusión… por las dudas, nosotros tenemos un sofá bien chico, en el que Cucurullo NO CABE; y yo ni loca duermo en un sillón, así que no hay caso, nadie puede llevarse la almohada muy lejos en un momento en el que “tenemos que hablar”.
Besos gigante, Pé!
Marcelo en esto estoy contido!!! NO me ocnsidero para nada racional, más bien pasional, te quiero o no te quiero, es blanco o es negro (se que hay una gama de variados grises pero me cuesta reconocerlo… jeje), i nada me resulta indiferente, me involucro en las cosa, pero en eso no transijo, cuando se discute se discute, cuando se consensúa se consensúa, y el sexo o los mimitos para después cuando todo esté bien. Porque si no el otro puede pensar: Ahhh entonces todo se puede arreglar así!!! y no es así, solamente así no arreglamos nada…
Uy con tanto así no se si se entendió muy bien… o quedó así de claro?
Cariños para todos,
Emi, pensar que hay chicas que llamativamente utilizan el sexo como un “arma” para conseguir lo que quieren… NO NOS ESTAREMOS PERRRDIENDO DE APRENDER ALGO AHÍ, NO???? Jaaa! Lo digo en broma… lo digo en broma… bah, no sé: lo digo en broma???.
PD: quedó clarísimo! Pasional, sí, pero hablemos antes, mi amor…
Uy qué desastre!!! No revi´se y escribí todo mal. Quise escribir: Marcelo en esto estoy contigo! Mo me considero …
Por apurada me pasa!!!
Sepan disculpar.
Te pasó por pasional. Pero después razonaste y pusiste toda la fe de erratas.
Un ejemplo clarísimo de lo que nos contás en el comentario anterior (pero a la inversa).
Con Marcelo hacemos la sopa sin hongos! menos mal que hay con quien compartirla!
Yo también soy de esas a las que nada le quita el hambre, pero nada!…por lo menos hasta ahora, y también me es imposible terminar una discusion y reconciliarme entre las sábanas, imposible. No hay manera, un témpano puede ser mas cálido que yo.
Se arregla primero, con palabras, y despues se disfruta en otro ámbito.
beso
Ay, midió, la sopa de hongos sin hongos: cero por toda la cantidát, cero! Pero bueno, veo que son varios los que la prefieren…
Se arregla, y después disfrutamos de lo arreglado. O, si no se arregla nada, nos queda la opción de disfrutar del sandwich de salame y queso estilo Milenius, que todavía tenemos pendiente de probar.
Besos gigantes, Ana!
Al final, no era la única…
¡Marche una picada completa para veinte!
Ay Dios, qué de comentarios! me encanta el post + los comentarios.
Los hongos, me encantan -excepto las girgolas.
Las peleas, menos aún las peleas tipo de histeria, ni ahí. No me van. Reconciliarse en la caaamaa?? No existe: no hay cama si estoy enojada.
Un psicólogo que tuve decía: Cuando el enojo entra por la puerta, el amor se va x la ventana.
Ahora, el día que estoy enojada en serio, no me parás el rosario de cosas que tengo para decir ni con una topadora….
Cuando mi medianaranja (pocas veces) hace sopa de verduras cortadas, es un olor tan cálido, que la llamo “soup d´amour”, porque para mí, es la sopa que se hace “con las propias manos”, que la hacés para vos ó para alguien que querés.
¡Con qué poco a veces se conforma la gente…jejeje…!
Yo cuando me enojo tengo un punto débil: no me acuerdo de esas MIL situaciones anteriores que haría que la discusión sea apoteótica y la balanza se inclinara, en una de ésas, a mi favor… es lo jodido de la mala memoria. En cambio, Cucurullo es un ser con sentido histórico: desde el advenimiento de la democracia para acá se acuerda de todo con pelos y señales! Eso es una desgracia a la hora de discutir, porque él hace pesar los antecedentes, y yo… yo parece que hubiera nacido ayer: ¡no tengo historia! (y menos en un contexto de discusión, donde no puedo pensar con calma). Así que trato de evitar esas situaciones, porque siempre salgo perdiendo. Prefiero que dialoguemos razonablemente: ahí la sangre me irriga mejor hacia el cerebro, parece, y me vuelvo un poco más inteligente.
Ah, la sopa de vegetales es otra divinidát. Pero en esta casa Cucurullo se ocupa de las carnes asadas a la parrilla, únicamente. Ah, no, también limpia el pescado. El asunto es que el Reino Vegetal es mío por completo… y a veces, ponerme a cortar toooodo el Reino me abruma un poco. En estos días de invierno da para intentarlo más seguido, de todas maneras, no?
Besos gigantes, Muñe!
Verito, Isabel Allende me gusta, pero porfa, no me hagas cocinar soponas, ni nada, porque recordá que cero onda con la cocina!
En las copas de Malbec, ahí sí me prendo!!
Me quedo con mi mejor vestido, negro porsu, y las uñas pintadas de rojo.
Un beso enorme!
Ay, Milady, es verdat, cómo fue que lo olvidé? Si hay algo que me queda clarísimo desde que te leo, es que NO TE GUSTA cocinar (y los hombres tipo “hongo”, tampoco).
Imperdonable lo mío…
Menos mal que estaban ahí en el post, “de cuerpo presente”, el vestido negro y el malbec, para compensar un poco!
Besos gigantes.
¡Vero! Que puedo decirte que ya no se haya dicho. Sinceramente los quilombos “pavos” intra pareja son algo que no pude ni podré nunca comprender.
Toda esa energía desperdiciada en forma de boludez atómica bien podría ser aprovechada para otros items sin fines de lucro, porque te juro, estos sujetos son excelsos Cheff, te cocinan el marulo antes que la sopita.
Claro que vivir la vida a lo “Esperando la Carroza” suena divertido… siempre y cuando le pase a otro.
La picada que propusieron por ahi arriba, engorda, ergo, vamos a probar la receta de hongos y luego le comento si a medio Pelón le agrada… o me echa a la mierda (!)
Besote, polares!!! brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
Bueno, si vas a hacer la sopa más light: usá apennnas un chorrittto mínnnimo de aceite.
La gente que te cocina el marulo en vez de la sopa… noup, no es recomendable: habiendo tanta gesta culinaria por mandarse en la Viña del Señor, desperdiciar energía en esas lides es de necios, por eso estoy de acuerdo con tu postura: haya paz. O que se dejen de joder, que viene a ser lo mismo.
Besos gigantes, Andre!
LAS RECONCIACIACIONES EN PAREJA SIEMPRE SON MUY LINDAS Y APASIONANTES, Y AHI MUCHAS VECES SACAS ESA FIERA INTERIOR DORMIDA QUE TENES, Y VUELVE A EMERGER ESA PASION PERDIDA POR LO COTIDIANO DE LA VIDA, PERO NO HAY QUE ABUSAR DE LA PELEA CONSTANTE CON LA OTRA PARTE, PORQUE TODO EN SU JUSTA MEDIDA ESTA BIEN.
EN MI EXPERIENCIA DE MATRIMONIO DE 7 AÑOS TUVE MUCHISIMAS DE ESTAS Y ME TERMINARON CANSANDO PORQUE NO ME GUSTAN LAS DISCUSIONES Y MUCHOS MENOS CUANDO NO TIENEN SENTIDO; PERO PARA LA OTRA PERSONA PARECIERA QUE ES IMPORTANTISIMO PORQUE SE NUTREN DE ESO Y BUSCAN LAS PELEAS CONTINUAMENTE. CREO QUE TODO ESA ENERGIA SE PODRIA FOCALIZAR EN OTRA CUESTION Y SEA MAS PRODUCTIVA
Sí, yo también creo que la discusión constante con la pareja (eso de pelearse y reconciliarse) es una pérdida muy grande de energía: es destruir para volver a construir, constantemente. Y tanto picar piedras te deja muuuy cansado, así que supongo que cada vez el “reconstruir” se hace con menos ganas y más esfuerzo. Lo que es natural, por otro lado…
Sí, antes o después, la energía debe canalizarse en otras cosas, antes de que los involucrados se fagociten a sí mismos, no?
Besos gigantes, Fabio.
Mira vos, se viene agrandando el grupete de los que “no puedo estar peleado y encamarme al mismo tiempo”. Pense que era mas freak lo mio.
Que bueno que el viento nos amontone en el blog de la Molina, mientras Milenius prepara chegusanes para todos y Ana le va sacando los hongos a la sopita recien hecha -ideal para el rubro maniaticos, vio?-.
Besos!