Todo lo que tenía que aprender, lo aprendí en el Jardín de Infantes

agua“Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir y qué hacer y cómo debo ser lo aprendí en el jardín de infantes. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la universidad, sino allí, en el arenero.

Éstas son las cosas que aprendí:

Compártelo todo.
Juega limpio.
No le pegues a la gente.
Vuelve a poner las cosas donde las encontraste.
Limpia siempre lo que ensucies.
No te lleves lo que no es tuyo.
Pide perdón cuando lastimes a alguien.
Lávate las manos antes de comer.
Las galletitas calientes y la leche fría son buenísimas.
Vive una vida equilibrada, aprende algo y piensa en algo y dibuja
y pinta y canta y baila y juega y trabaja cada día un poco.
Duerme la siesta todas las tardes.
Cuando salgas al mundo, ten cuidado con el tráfico,
tómate de las manos y no te alejes.
Permanece atento a lo maravilloso. Recuerda la pequeña
semilla en el vaso: las raíces bajan, la planta sube y nadie
sabe realmente cómo ni por qué, pero todos somos así.
Los peces de colores, los hámsters y los ratones blancos
e incluso la pequeña semilla del vaso, todos mueren.
Y nosotros también.
Y entonces recuerda una de las primeras palabras
que aprendiste, la más grande de todas: ‘Mira!’

Así que todo que necesitas saber está allí en alguna parte. El amor y la higiene básica. La ecología y la política, la igualdad y la vida sana.
Toma cualquiera de estos ítems, tradúcelo en términos adultos sofisticados y aplícalo a tu vida familiar o a tu trabajo, a tu gobierno o a tu mundo, y se mantenderá verdadero, claro y firme. Piensa cuánto mejor sería el mundo si todos -todo el mundo- tomásemos galletitas con leche cada tarde a las tres y después nos acurrucáramos en nuestras mantas par dormir la siesta. O si todos los gobiernos tuviesen como política básica volver siempre a poner las cosas donde las encontraron y limpiar lo que ensuciaron.

Y aún es verdad, no importa cuán viejos seamos, que al salir al mundo es mejor tomarnos de las manos y no alejarnos.”

Tomado de “Todo lo que hay que saber lo aprendí en el jardín de infantes”, de R. Fulghum.

29 Responses to “Todo lo que tenía que aprender, lo aprendí en el Jardín de Infantes”


  • Es sin duda una epoca muy feliz, muy pura, sin intoxicacion alguna.
    Por eso, cuando logramos volver a las raices, a esa inocencia genuina, todo se vuelve mas simple y todo ES mas simple de lo que uno pensaba.

    Somo adultos que hemos complejizado todo, justamente en nuestra propia contra. Sin necesidad de ir al Jardin, me basta escuchar los dialogos entre mis dos hijos y me doy cuenta de que el mundo puede ser mucho mas simple y los “atravesamientos” de los problemas tienen soluciones impensadas para un adulto y sumamente logicas para su mundo simple.

    Lindisimo post Vero! Y los estoy leyendo mientras unos gallos cantan aca en Gauelguaychu y mis hijos juegan a la pelota embarrados hasta las rodillas “Total despues me baño” Viste? Simple!

    • Jaaa! “Total después me baño” es una máxima infantil de lo más brillante, no? A veces los adultos le tenemos fobia a ensuciarnos, como si un poco de mugre no tuviese solución.

      Yo también creo que hay que volver a pensar simple, es la única manera de seguir siendo nosotros mismos, de no volvernos jodidamente retorcidos “por puro gusto”, y también de disfrutar inteligentemente de todo lo que hay alrededor. Del barro, incluso.

      Ídolos de pies de barro, estos chicos… en el mejor de los sentidos. ;-)

  • Qué fácil sería todo!
    Yo tengo una teoría, digo, como para actualizar los conocimientos del jardín de infantes a los tiempos que corren.
    Yo creo que si la gente -toda la gente- se tomara una copa de vino por las noches, el mundo sería mucho mejor.
    Por ahí, complementamos su vaso de leche vespertino, y la siesta obligatoria, y todo aquello que hacía que nuestras vidas fueran maravillosas.

    • Agustín, creo que es una actualización brillante: ahora sí, esta versión 2.0 es un manual completo para ejercitar nuestra vida adulta, anque con cuore de niño. :-)

      Besos gigantes!

  • que lindo post veronica!!!
    epoca feliz sin ninguna duda
    beso

    • Gracias, Vir! Época feliz, donde además aprendíamos mucho y ejercitábamos mucho de lo que aprendíamos.

      Época de singular coherencia. :-)

      Un beso grande.

  • Estaría bueno, no?
    Hay tanto que aprender de los chicos…

    • Sí, estaría bueno aprender de ellos, y recordarnos a nosotros en esa misma época, porque comprenderíamos nuevamente muchas cosas que hacen a nuestra propia vida desde siempre.

      Como decía Rilke: “La verdadera patria del hombre es la infancia”, no?

      Cariños.

  • Es verdad, debemos volver a las fuentes, aunque sea cada tanto. Es refrescante y prometedor…

    ¡Besos bicentenáricos! Me voy a la 9 de Julio.

    • Sí, me encantan esas palabras: “es refrescante y prometedor.” Creo en eso. A veces, entre nos, creo que es tambén el único camino posible: hay momentos en que todo está tan entreverado en el mundo adulto, tan confuso… vos no tenés esa sensación de vez en cuando?

      Besos bicentenáricos! (Inventaste esa palabra? Es genial!).

      Después posteá en tu blog cómo estuvo el evento. :-)

      Besos.

      • Una buena manera es dejar de ver a los chicos como bichos raros. Hay mucha gente que dice “me gustan los chicos” pero no los soporta dos minutos seguidos. La idea es esa: soportarlos más de dos minutos. Si uno se engancha con la fantasía, ya está, no hace falta “ver a esos niños”, “admirar a esos niños”, “querer ser como esos niños”. Porque así “esos niños” se convierten casi en un objeto de estudio antropológico. Los chicos te prueban y si los soportás más de dos minutos con inteligencia, se entregan a jugar. Eso sí, se trata de jugar, de regalarse a la fantasía y de tirarse a gatear abajo de la mesa si es necesario, o de predecir el ataque de marcianos come-pata-sucia.

        Bicentenárico la inventé para la ocasión. ¡¡Un bicentenario se merece por lo menos el invento de una palabra!!

        Estuvo muy lindo. Besos.

        • Jaaa! Es cierto! Hay que parar con la itelectualización del “proyecto chicos”: simplemente hay que compartir un poco de tiempo con ellos y dejarse invadir por su manera de ver el mundo. Y shá!

          Y así comenta siempre Milenius, poniendo un granito de cordura a este cambalache de mundo. Ok, a veces hay un dejo de locura entre sus palabras también, pero lo hace por desconcertar a la ciberplatea nomás, sospecho. ;-)

  • Qué notable es ver esos niños, con sus múltiples tendencias ya presentes, toda potencialidad, incorporando reglas sanas y saber que serán adultos, en parte “domesticados”, en parte irremediablemente disconformes! Qué notable es que los adultos, hayamos sido niños alguna vez! Tal vez una pequeña clave sea integrar la libertad y la esperanza de la niñez con la experiencia y la templanza de la adultez.
    Mientras tanto, voy agregando el vinito que aconseja Agustin…

    • Sí, creo que es eso lo que me sorprende cuando leo este texto: sentir que alguna vez fuimos así de sencillos y esas reglas bastaban para el día a día. Y sentir que hoy, en muchas situaciones, podría volver a acatarlas así tal cual están para vivir mejor sin complicarme tanto, también. :-)

      Este texto yo lo había fotocopiado del libro de Fulghum y lo había pegado en la carpeta de trabajitos prácticos de Mile de salita de 2, pensando en que alguna vez ella querrá recordar su propia primera infancia, y podrá leerlo también.

      Sorpresas de la vida, mucho antes de que ocurriera ese momento, este fin de semana haciendo limpieza y reclasificación de papeles, me vengo a encontrar yo con el mensaje. :-)

      Y no me vino mal releerlo, por eso lo subí acá…

  • Qué post tan real!
    Verito, me dieron ganas de volver al Jardin de Infantes, pero eso sí, sólo por un ratito.:) Después a volver a la realidad!
    Besos
    Lady Baires

    • Bueno, te queda la opción de volver al Jardín de Infantes YYY vivir esta real realidát también (si en Lost los personajes del vuelo Oceanic 815 tuvieron dos vidas en paralelo durante toda la temporada, por qué nosotros no podríamos?). ;-)

      Besos gigantes.

  • yo recuerdo que en el jardín aprendí básicamente a defenderme y a ser líder… no soportaba la siesta, ahora mataría por poder dormir siesta todos los días… y claramente, las galletitas con leche son lo mejor de todo ! un beso enorme

    • Ves? Siempre rescatamos algo de aquellas épocas pasadas… y descubrimos cosas que no hicimos y que haríamos si pudiéramos cambiar algo (yo también, hoy dormiría todas las siestas que me negué a vivir an esos años).

      Besos, Lacónica.

  • Totalmente de acuerdo! si tomáramos conciencia plena que todo se reduce a unos pocos principios básicos,(muy pocos!) la vida sería tanto mas sencilla y amable para todos…
    pero, aun en el jardín de infantes, empiezan a aparecer los personajes que son “pichones” de esos que pueblan tambien este mundo: los que soplan las velitas de la torta antes de que pueda hacerlo el del cumpleaños, el que la juega de lider y decide quien es amigo de quien, el que acapara todos los juguetes nada mas que porque ve que a los otros le gustan, el que llama la ateción contsnte de la seño….
    y sin embargo, si siguieramos esas reglas tan básicas de buena convivencia, y fueran el patrón de conducta de todos, otra sería la historia. En que momento nos apartamos de eso???

    Habria que hacer, en vez de servicio milkitar, una vielta al jardín, cosa que a nadie se lo olvide!

    un beso

    • Yo recursaría el Jardín sin ningún problema (sobre todo si la otra opción es el servicio militar!). Pero sí, sospecho, o mejor dicho, estoy totalmente convencida de que volver a las fuentes y rescatar lo simple nos hace mucho más felices la mayoría de las veces.

      Con respecto a los jodidos de siempre: sí, de chiquitos también puede verse en ellos ese filón desgraciado. En fin, para ésos, recursada doble, triple, varias vueltas a la calesita del Jardín, definitivamente! :-D

  • Muy bueno!!! No conocía el texto, para mi por favor las galle con café, es que no soporto la leche (ni fría ni caliente).
    Adhiero a la versión nueva que incluye vino tinto y siesta, excelente sugerencia!
    Me conquistó “La verdadera patria del hombre es la infancia”, simplemente genial.
    Dejo por aqui…
    Beso grande!

    • Sí, sí. sí, la versión corregida y aumentada suma adeptos: copa de vino, café, siesta (estuvo siempre en el post, pero hay que insistir más con la idea, me parece bien) y Rilke. Y ya está, lo tenemos todo en esta solución 2.0 para vivir mejor la vida. ;-)

      Besos gigantes.

  • Leo el posteo, y me viene a la croqueta Patricio Barton con su Azulunala, la patria de la infancia. Quizá algunos o muchos la añoremos, por su inocencia. Sin embargo, lejos de ponerme nostálgico, adhiero a Teilhard de Chardin, ya que “el futuro será mejor que cualquier pasado”.
    Quizá, a modo de resumen excesivo, deberíamos poder canalizar aquello de tratar al resto, como nos gustaría ser tratados. No en vano se llama la regla de oro. No se si por su valor intrínseco, o por lo escaso. Pero bien vale poner los cañones apuntando en tal sentido.
    Bien por Agustín con la siesta. Si pudiéramos hacerla ora en el bondy, ora en el subte, o ande fuere, la vida sería mas placentera. Alguien por allí solía justificar sus siestas, porque duplicaba la cantidad diaria de despertares.
    Y si además, acompañamos el descanso vespertino, con una dosis de buena música, estaremos mas cerca de la felicidad, tal como los párvulos.
    Por eso le doy paso a Fred Fried, un guitarrista de ocho cuerdas, y no se cuantos dedos. Como pa’ mejorar nuestros días y nuestros oídos, con Recado Bossa Nova.
    Y así, desde el estribo va otro gran artista: Luis María Pescetti.
    Como para arrancar bicentenáricamente optimistas y bien cargaus, al menos por otros 200 años. Tamo’?

    • Ah, sí, al “breviario” de adicionales que hicimos entre todos (y que está compilado por ahí en la respuesta a Gabi) no vendría mal agregarle una dosis fuerte de buena música. Que veo que, como siempre, te encargás de proporcionarnos inmediatamente! ;-)

      Gracias por mantener ese estilo tan tuyo que nos permite leerte y escuchar tus “obsequios” a la vez. :-D

      Besos gigantes!

      PD: siesta for ever, anywhere. Totalmente de acuerdo!

  • MUY LINDO POST VERO , ME ENCANTO!!………SE ME VINO A LA CABEZA LAS GALLETITAS MANON, CON EL VASO PLEGABLE CON LECHE Y ODISEA BURBUJA A LAS 4 DE LA TARDE!!!!
    ………CUANDO SALIMOS DEL JARDIN DEJAMOS DE APRENDER PARA IR A LA ESCUELA…….EN ALGUN LADO LO LEI O LO ESCUCHE……
    QUE BUENO QUE ESTAN LOS HIJOS QUE RECUERDAN ESTAS COSAS……Y OBVIO ESTE POST!!!

    • Uy, las Manon! y las Lincoln! Había unos paquetitos chiquititos que a mí me encantaban, porque me los comía enteros y después no tenía que preocuparme de guardar un resto de paquete gigante que me llenaba de migas la bolsita de tela. ;-)

      Te acordás de las bolsitas de tela, que se hacían con el mismo género del “pintorcito”? No se usaban mochilas en esa época…

      Sí, es muy cálido este post, no? Es copia fiel de un extracto del libro que se menciona más arriba, yo acá no tuve nada que ver… :-D

      Besos gigantes.

  • Bellísimo, cierto y aleccionador. Aunque no lo hayas escrito tú, que hayas escogido esta porción y no otra dice mucho de ti. Sí, ojalá no olvidáramos tan fácilmente las cosas que aprendimos en la guardería.

    Acábate el bocadillo antes de ir a jugar.
    Ve al lavabo antes de que sea demasiado tarde.
    Pide las cosas con un “por favor”.
    Puedes ser cualquier cosa y persona que tú imagines.

    • Buenísimo estos consejos que aportaste a la causa, y que son de tu propia cosecha, además! ;-) Veo que no olvidaste las cosas importantes que aprendimos en el Jardín. :-D

      Besos gigantes.

      PD: “Puedes ser cualquier cosa y persona que tú imagines” habría que alojarlo en el cerebro con un taladro, de ser necesario…

Leave a Reply