Antiguamente el baño era como un pequeño cobertizo que podía estar alejado unos cuantos metros de la casa, inclusive. Un anexo no tan anexo, más bien lejano (pretendíamos alejar los depósitos de heces de nosotros, ya que no era fácil arrastrarlas con cañerías ni otros artilugios). Hoy una estructura de vivienda así sería impensable: el baño está tan incorporado a nuestras otras instalaciones y a nuestras experiencias cotidianas que ya no es solamente un lugar donde “hacer lo primero” y “lo segundo” o pegarse una ducha (lo que clasificaría como “hacer lo tercero” en una lista de actividades sanitarias, imagino).
Ana cuenta en su blog “Nada se pierde” una anécdota de una Mujer Como Cualquiera de Nosotras que un día llega a su casa y su marido, que está dándose una ducha, le confiesa que la empleada de la casa -una chica joven- se ha ido porque él “sin saber por qué, como un impulso” intentó darle un beso que la chica rechazó. Él no supo explicar exactamente cómo fue que pasó algo así, pero claramente, tenía que contárselo a su mujer (antes de que se enterase por la propia chica más adelante, imagino). Y tranquilizarla y asegurarle “que no había pasado nada”.
En ese momento, Una Mujer Como Cualquiera de Nosotras baja la tapa del inodoro y se sienta a ver cómo su mundo conocido se desploma frente a sus ojos… y en el baño.
Una experiencia traumática en el Trono, sin dudas.
Yo he tenido otras: cada vez que he perdido un embarazo, el comienzo del fin eran unas manchitas de sangre de cuya existencia me enteraba en ese mismo lugar, sintiéndome sola en el mundo, totalmente desconcertada ante la demostración repetida de finitud más palpable e irracional que he tenido nunca.
Otros momentos, en cambio, fueron memorables por lo felices. Por ejemplo: durante los años en que estuve de novia con Cucurullo, yo vivía sola en un loft de pocos metros (por esa razón, la idea de ambientes sin paredes resultaba de lo más práctica). El único lugar cerrado del departamento era el baño, por supuesto. Las noches que Cucurullo se quedaba en casa y a mí me atacaba el insomnio – frecuentemente entre las tres y cuatro de la mañana, un horario de lo más inconveniente- me encerraba en el baño (en cualquier otro lugar de la casa encender una luz significaría despertar al Bello Durmiente Cucurullo), bajaba la tapa del inodoro y leía sin parar La Ilíada, la Odisea, la Eneida, Sófocles, Eurípides, Esquilo y todos los otros clásicos griegos que me fue presentando el Dr. Eduardo Sinnott en su maravillosa cátedra de Literatura Griega. Yo trabajaba full time en una empresa y por las noches estudiaba Letras como un hobby, y por no tener nada de tiempo disponible aprovechaba hasta los minutos de insomnio para remontarme -sentada en el baño- unos milenios atrás y entrever en unas pocas páginas que en el desarrollo de nuestras pasiones griegos, persas, franceses o argentinos seguimos siendo los mismos y acatando los mismos patrones (a pesar de haber pasado tanta agua bajo el puente, del descubrimiento ya añejo del psicoanálisis y la tecnología cada vez más extravagante, midió, ¿entonces no hay esperanza?).
Cada vez que evoco el baño de ese departamento, me veo leyendo, de noche, sentada sobre la tapa del inodoro como si fuera El Pensador, pero con un libro de Editorial Cátedra en la mano.
Otro experiencia increíble -y graciosa- relacionada con el mismo ambiente: después de años y años de amistad con mi amigo Rodri -ya saben, mi amigo que además de muchas otras cosas que lo definen, es gay, psicólogo y todo un personaje-, un día cualquiera yo estaba en su departamento y tuve que ir al baño (no recuerdo si fui a hacer “lo primero” o “lo segundo”, disculpen) y me encontré con la tapa del inodoro levantada. Las dos tapas. No había nadie más que él y yo en el departamento, así que sin lugar a dudas el que había utilizado el baño en algún momento había sido él. Volví del baño indignada:
- Rodri, vos vas al baño como si fueras un hombre?- le reproché.
Midió, tantos años dando vueltas con mi amigo de acá para allá, compartiendo salidas, viajes, en fin, “la vida mesma”, y así de golpe me vine a enterar de que… hacía pis parado!
No sé por qué no lo consideraba un hombre como los demás que yo conocía, era más parecido a mí que tantas mujeres en muchas cosas, que casi asumí que anatómicamente no había tantas diferencias entre nosotros. Creo que todavía puedo escuchar en el recuerdo la carcajada portentosa de Rodri al darse cuenta de que yo lo consideraba mucho más femenino de lo que realmente era.
- Me siento halagado, nena, pero sí, tengo pene, y ni se te ocurra envidiarlo, a ver si Freud tiene razón y nos peleamos para siempre. Sería una trageeediaaaaa.
Tragedias griegas, urbanas y en pleno Buenos Aires, de todo tipo, hemos sobrevivido los seres humanos en el baño. Es un lugar con mucha historia, mis queridos, aunque no tenga la buena fama de los salones de baile de las antiguas mansiones, un quincho de estas épocas o una biblioteca generosa y polvorienta en cualquier siglo y lugar.
El baño cumple más funciones que aquellas para las que fue diseñado. Es un lugar para encontrarse con uno mismo desde perspectivas muchas veces inimaginables. Si alguno quiere compartir su terrible, misteriosa o genial experiencia en el baño, soy toda oídos.



No tengo demasiadas confesiones en el baño. Mi lugar es el balcón. Allí es cuando asomo la nariz para pensar, desahogarme, ordenar mi cabeza. No tengo demasiado espacio en el baño para todo ello (será porque vivo con tres mujeres???)
Convivís con tres mujeres? No, obvio que no tenés baño! Me imagino que usarás pañales descartables para adultos.
El balcón es un GRAN lugar para pensar, eh? Yo creo que si ponés un mingitorio rodeado de plantas puede quedar muy original y bonito, además…
(uy, pobre Agustín)
El baño es el lugar en el que yo me permito a veces llorar, cuando no da llorar en otro lado: en el trabajo, por ejemplo, o si en casa me siento invadida por algo o álguienes.
También alguna vez, en el trabajo, he bajado las tapas del inodoro y me he sentado a hacer una mini recontra mini siesta. Qué lindo. tipo dos minutitos. No sé cómo lo hago pero me despierto, me lavo la cara y vuelta al yugo.
Besos, me encantó la historia de tu amigo y la tapa del inodoro…
Bueno, nunca he podido hacer una mini mini siesta en el baño del trabajo. Hasta los baños son un quilombo en esos lugares, midió. O yo no he sabido encontrarle la veta al asunto, lo que es más probable.
Lo de llorar en el baño, es tal cual… alguna vez me he sentido mucho mejor después de llorar bajo la ducha: corren las gotas como de lluvia tibia sobre nuestra cara y se confunden con las lágrimas y es un alivio inmenso, no sé por qué. Mientras me secaba y me vestía después de haber llorado así ya me sentía como nueva, mirá…
La imagen tuya sentadita en el inodoro y este revelando la perdida de un embarazo, pucha!! si que es fuerte!!, pero tambien me imagino al baño como testigo de otros momentos mas felices, como cuando esperas sentadita en el inodoro, las rayitas del evatest por ejemplo!!No?
Obvio q el baño es mucho mas que “eso” es biblioteca,sala de lectura, sala de emergencias,peluqueria, camarin, sala de depilación, etc…pero sobre todo el único lugar de la casa, donde tu individualidad se potencia!! yo me mande a hacer un mueble para libros y revistas…eso si, no lo comparto!! digo esto xq un arquitecto amigo me contó q un matrimonio le pidió hacer un baño con 2 indoros!!! si, 2!!! según él, era una pareja que no se veian en todo el dia y querian tener estos espacios para compartir!! se querian muuuuuucho!!!jaja eso si es amor!!!:)
Midió, compartir lo escatológico con tu pareja… porque no la ves en todo el día! Qué situación tan horrible! En esta casa, además, eso sería injusto, intensamente desequilibrado: yo soy una chica Activia, el baño y yo tenemos una relación muy puntal, así que tendría que sostenerle la vela al siempre digestivamenete eficiente Cucurullo. No sé si podría soportar un “vamos al baño, querida, que tengo que ‘hacer lo segundo’?”. Es de divorcio en puerta, o al menos, ideal para una temporadita haciendo terapia de pareja.
Es verdad lo que decís: también el baño es el escenario de los divinos Evatests… no hay que olvidarse de la otra cara de la moneda, también!
Bien por el diseño del mueble individual en el baño compartido: eso es saber definir lo que es de uno en medio de la convivencia comunitaria. No cualquiera, Celia, no cualquiera…
Tal como Milenius, yo he dormido bellísimas mini siestas en los baños de tooooddddoooossss mis trabajos. Y también he llorado, cuando no da hacerlo en público.
Pero el baño es para mi, además, un lugar de relax. Cuando compramos la casa, el factor que decidió la compra fue un baño grande, con luz natural y una bañadera con patas…nunca había tenido un baño así! Y aún me sigue maravillando la luz que entra por la ventana del baño bien temprano a la mañana.
En la era pre-niños, no había nada más placentero que llegar una noche de viernes, sobre todo si ese día mi medio limón tenía otros planes o llegaba más tarde, llenar la bañera de espuma, servirme un vaso de vino, llevar un banquito y un libro, poner un poco de buena música y, a disfrutar!!!!
Besos Verito!
Ahhhhhhh!!! Terapia sanitaria: la bañera con espuma, velas, una copa de vino y un libro. Hay que hacerlo más seguido, aún con niños, mascotas y malvones!!!
Tu baño es hermoso. Muy de casa de Victoria Ocampo. Luz, un buen baño y una pared ancha que pueda sostener buena biblioteca, para mí, ya hacen que una casa pueda ser un hogar para uno. “Yo viviría acá”, te dice el cuore. Genial.
El baño es un reducto interesante de la casa. Uno puede hacer ensayos francamente diversos.
Me gustó aquel relato suyo del loft, ande pugnaba por este espacio como reducto (forzoso) de lectura. E’ Vero(Molinianamente) cierto.
También vino a mi marote, un personaje de historieta, el mítico Señor López con sus puertitas.
Historia que resumía muchas fantasías y escapismos que surgen de estar en un lugar cerrado/privado, ande la mente puede volar (mas) libremente.
Hay gente que tiene un reducto libresco, para amenizar el paso por el sacrosanto lugar. Hasta hay literatura pensada pal’ baño!
Pasad por aquí.
Recuerdo como me impactó la costumbre de Daniel Fanego en “Los machos”, ande el baño del tipo no tenía puerta!
Va de yapa pa’ los nostálgicos un segmento con la Toscano y Grandinetti.
No sabía que la tira original de “Las puertitas del Señor López” eran de Trillo y Altuna… qué dupla genial, pordió! Me acuerdo haber leído “El Loco Chávez” tantas mañanas de mi infancia setentosa!
Lo que sostiene Casciari es verdá: tenemos la sacrosanta tradición nacional de leer en el excusado. Como tomar mate, es un rasgo típppico de estos lares.
Vi en Casa Foa una vez la ambientación de un loft “total”, es decir, sin NINGUNA pared interior: el baño estaba a la vista, y el inodoro tenía como un murito de cemento de cincuenta centímetros que, como una “U”, rodeaba el depósito y los costados del sanitario. Es decir, si estabas sentado como “El pensador” de espaladas al resto de la casa, se te veía todo desde el diafragma para arriba. Porque estabas totalmente integrado al resto del espacio del ambiente desde el diafragma para arriba. Lo recuerdo perfectamente porque me pareció tan chocante… cómo puede usar uno un baño así cuando hay alguien más en el loft??? Para Fanego en “Los Machos”, únicamente.
Es cierto, el baño es un lugar donde uno puede vivir muchas situaciones, algunas buenas y otras no tanto.
Yo tengo un montón de recuerdos. Fue el lugar donde descubrí por primera vez lo que era hacer el amor con amor (no esa primera vez que tenemos todos), quizas no fuera el lugar mas romántico ni adecuado, pero fue ese!. También fue el lugar donde vi como la vida armada que tenía se desplomaba ante mis ojos, como una mujer cualquiera de nosotras. También fue, despues de bajar la tapa, donde me senté y abracé a mi hija, a sus once años, cuando le contamos que nos ibamos a separar, y lloró en mis brazos.
Pero también fue el lugar de lindas charlas con mi pareja, mientras se afeitaba, o con mi hija, mientras se prepara para salir.
Hoy, la ducha es mi lugar preferido para llorar, cuando estoy muy triste, es como que el agua invita a desahogarse, y no hay nadie de testigo.
Sin dudas, es buen lugar de la casa! que gracioso eso de dos inodoros juntos, o la biblioteca!!!
También me pasó de llegar a Francia, a donde iba a vivir un tiempo, a una casa sin baño…. era una especie de letrina en el gallinero!!!!! (no lo podia creer!)…y un baño, en un hotel, que era todo de vidrio, y no del opaco!, cual pecera…o baños minúsculos compartidos en el pasillo, o inventados en el medio de una cocina…cosas del viejo mundo.
el baño es, sin dudas, lugar de infinitas situaciones!!!
Verito, un beso enorme.
Bueno, Ana, cuando los hombres dicen que “una mujer puede pasarse toda la vida en el baño”… tienen razón! Y eso es porque las cosas más increíbles pueden pasarnos ahí adentro, no?
Me encantó lo de las “charlas de pareja” mientras él se afeita… es como el salón de depilación (femenino) que comentaba Celia, también: para arrancarnos el alma o los pelos, nada mejor que el baño!
Ahora que comentás lo de los baños en Francia, me hiciste acordar de algo: en París no podía creer que dividieran los baños hogareños en dos: la sale de bain tiene lavatorio, pero el toilette (que en general está contiguo a la sale de bain, pared de por medio, pero sin puerta que los comunique) NO tiene lavatorio: solamente tiene el inodoro. Mi primer pregunta -ingenua- cuando vi semejante distribución fue: pero entonces, ¿los franceses
En fin, el viejo mundo es un poquito más sucio que el nuestro pero terriblemente encantador… como un chico de dos años, ponele.
salen por una puerta del toilette y entran por la otra a la sale de bain a lavarse las manos? La duda persistió hasta que me di cuenta de que NADIE cruzaba el pasillo para lavarse las manos del otro lado.
Siiii!!! eso también lo noté en Francia, y me pareció rarisimo… en un depto estaba el inodoro en un lado, y el lavatorio y el bidet en el otro….y yo me decía, están locos estos franceses!!!
me mató en otro depto a una cuadra de la Madeleine, que era muy chiquito, un solo ambiente, y no tenia baño…. asi que a cualquier hora de la noche….al pasillo.
Aunque esto fue peor en donde pasé dos meses, en Menouville, un pueblito de 15 casas (pero con Mairie!), cerca de Pontoise, donde dormiamos en el altillo y el baño estaba en el gallinero…pleno febrero, mas vale no tener ganas de ir al baño a la noche!!!
Sería la France subdesarrollada por donde pasé!
un beso
Este comentario es un shot de esos directos al cuore.
Un relato corto y preciso sobre “vida y obra del baño”, ande uno transita emociones diversas: del llanto a la risa.
Gran poder de comunicación el suyo Ana: felicitola. Sinceramente.
Milenius & Cia: soy del grupete que hace minisiestas en los baños de las empresas que visito. Hay mayor placer que ese cuando llegan las tres de la tarde y uno está embolado entre papeles?
El baño propio y/o ajeno es excelente lugar como SALA DE LECTURA.
Además me encanta llenar la bañadera mezclando todo lo que tenga a mano (sales, espuma, nada…) y zambullirme a leer sin que nadie me joda.
Cuando vienen los chicos a casa el momento del baño es único. Sobre todo Joaquin lo disfruta muchisimo y mientras lo seco (alguna vez he escrito sobre eso…) siempre sale con preguntas recontra-existenciales que más de una vez me han dejado sin habla.
Entre las “displacenteras” pero divertidas pueden enumerarse descubirse lo hecho mierda que tengo que salir a trabajar al día siguiente en época de vencimientos y la aparición, en el espejo del baño, justamente, de nuevas canas y nuevas arrugas!. el tiempo pasa…….
Jaaa! Bueno, voy a tener que implementar lo de las minisiestas. Mañana empiezo. Como la dieta.
Vos y Palito me hicieron darme cuenta de lo mucho que hace que no me doy un baño de inmersión, con velas y esos chiches… también tendré que recibirme de sibarita en un curso intensivo que empezaré en forma urgente. Anotá, ya van dos cosas que me diste de tarea, una para el baño de la oficina y otra para el del hogar.
El baño de los chicos es un show delicioso para cualquier padre o madre, es cierto!. Y sí, las canas y las arrugas son visibles en nuestros espejos, pero me parece que se ven peores cuando te mirás en los porteros eléctricos espejados y a plena luz del día, o en los espejos retrovisores de los autos… Midió, qué caripela me veo ahí!
MUCHAS COSAS PASAN EN EL BAÑO, ES AL IGUAL QUE MUCHOS DE LOS QUE ESCRIBIERON EL LUGAR QUE USO PARA LLORAR TRANQUILO SIN QUE ME PREGUNTEN QUE TE PASA??….PORQUE A VECES NO ME PASA NADA PERO LLORO…???.
EL LUGAR DONDE HABLO SOLO FRENTE AL ESPEJO Y ME PLANTEO Y REEEEEPLANTEO MUCHAS COSAS…..SIEMPRE MIRANDOME A LOS OJOS JA!.
EL LUGAR DONDE ME REFUGIO PARA ESPERAR QUE SE ME PASE LA BRONCA…..PARA EVITAR UNA PELEA.
DE CHICO ERA EL LUGAR QUE ODIABA PORQUE LO USABAN PONERME EN PENITENCIA ……..Y AHORA ES MI LUGAR SAGRADO…..MMMMMM QUE LOCO NO??
EN EL BAÑO ME ENTERE QUE ME CRECIAN PELOS EN LA CARA Y OTRAS PARTES DEL CUERPO, DESPUES DE UN TIEMPO ME DI CUENTA TAMBIEN QUE SE ME CAIAN DE LA CABEZA….Y HASTA AHORA ME MIRO TODOS LOS DIAS PARA VER CUANTOS QUEDAN…..LOS TENGO CONTADOS!
A MI ESPOSA LE GUSTA QUE CUANDO ELLA ESTA EN EL BAÑO YO ESTE CON ELLA SENTADO EN EL BIDET Y QUE CHARLEMOS………..A MI NO!!
TENGO UNA MANIA DE CHICO Y DE GRANDE NO ME LA PUEDO SACAR, NO PUEDO HACER NADA EN EL BAÑO SI PRIMERO NO ME ASEGURO QUE NO HAYA NADIE ATRAS DE LA CORTINA DE LA BAÑERA……SISI, YA SE, TENGO PROBLEMAS!!
EN DEFINITIVA PASAN MUCHAS COSAS EN EL BAÑO MUY BUENAS Y MALAS
PERO ES EL LUGAR MAS INTIMO QUE CONOZCO PARA ESTAR CON MIGO A SOLAS.
sisiiiiiii, yo tambien miro detras de la cortina!!!!
En serio miran detrás de la cortina? Mirá, a mí no se me había ocurrido nunca… Seguro que mañana empiezo, como lo de las minisiestas y el baño con espumas y velas que comentaba Marcelo.
Lo de mirarse a los ojos como preguntándose algo importante o haciéndose replanteos: yo creo que sí, eso nos pasa a todos, y bastante seguido! y lo de contarme los pelos también, pero no de la cabeza: los de las cejas, que crecen a cada rato y en la forma más inesperada, midió. Odddio “dibujarme” las cejas, porque no sé dibujar.
SISI, MIRO SIEMPRE DETRAS DE LA CORTINA, PERO NO SE BIEN PARA QUE, PORQUE EL DIA QUE ME ENCUENTRE CON ALGUN EXTRAÑO SEGURO ME MUERO DE UN INFARTO!
Es que te bañás de adentro hacia afuera, Verito.
Beso.
Claaaro, es así! Besos!
En el baño de la casa de mis viejos y en el baño del colegio, fumaba mis primeros puchos a escondidas.
En el baño me encerraba a hablar por teléfono lo que nadie queria que escuche.
El baño habla de uno, no hay mejor forma de saber como es una persona que conocer el baño de su casa.
Te podes sentar en el living de cualquiera a tomar un cafe, pero no en todos los baños de cualquiera te podes sentar.
Jaaa! Es cierto, no te podddés sentir a tus anchas en el baño de cualquiera. En casas ajenas a veces me asalta la tentación de abrir una puertita de algún mueble para ver qué hay adentro, pero tengo la fantasía de que si lo hago, alguien puede abrir la puerta por error y sería MUY DIFICIL explicar esa curiosidad repentina… porque ni yo entiendo por qué se me ocurre hacer algo así. No soy una persona tan curiosa del otro. Será por algo tipo: “Dime qué tienes en el baño y te diré quién eres?”
Fumar en el baño de tus padres: además hay que tener un desodorante de ambientes, para que no te pesquen! O abrir tooodas las ventanas para ventilar. Es mucho riesgo, pero chiquita, vos sos de armas tomar, supongo que esos riesgos no te hace retroceder ni un poco.
Hablar por teléfono en el baño: me hiciste acordar a “Sleepless in Seattle”, cuando Meg Ryan se pone a hablar por teléfono con su amiga desde adentro del escobero.
De adolescente recuerdo los encierros en el baño a fin de practicar cómo darle alguna noticia a mis padres, por ej. alguna nota no del todo feliz o algo que quería.
Hoy, mis pasadas son demasiado rápidas y ni tiempo para meditar.
Beso
Lady Baires, ahí demuestra tener vocación escénica desde el vamos: yo por esas épocas salía al ruedo sin ensayar ni medio párrafo. Muy improvisado todo. Pero los resultados no eran rutilantes, así que supongo que me hubiera venido bien haber practicado un poco en el baño como hacía usted, Milady.
Mi departamento es bastante confortable y tiene 3 baños, mi consultorio también. Muchos años de esfuerzo nos permitieron alcanzar esas tan deseadas metas. De chico compartía mi cuarto con dos hermanos varones y el baño con todos los miembros de la familia (al menos 6). Como me casé joven siempre me quedé con las ganas del espacio propio. Hoy lo tengo, pero no en la enorme mayoría de los metros que tenemos. Lo tengo en un diminuto baño de menos de un metro cuadrado en mi consultorio. Un verdadero refugio! Sí! Tiene llave y es sólo mío!!!!!
Algo así como la feyari yoja?
Así que vos tenés “la llave del reino”! Un reino de menos de un metro cuadrado, pero qué importa, es un reino independiente al fin. Una especie de República de San Marino en el patrimonio inmobiliario de los Bulacio. Yo creo, Juan Manuel, que la individualidad no tiene por qué hacer ostentación de nuevo rico: es preferible el metro constante que los quince minutos -estilo Warhol- plagados de hectáreas, y después el Diluvio Sanitario. Cariños.
En el baño, las mujeres solemos tener uno de los descubrimientos más trascendentales. Así fue en mi caso:
La Niña no tan Niña: “Mamáaaaa!!! Tengo la regla!!!”
La Madre Madrera: “¡Adiós!” X( (no la despedida, sino la expresión andaluza que significa ¡Oh, no!)
La Niña no tan Niña: (pensando) “¿Por qué no se alegra?” :/
Lo descubrí al día siguiente y en los siguientes meses y en los siguientes años… XP
Que tu Niña muy Niña de pronto tenga la regla debe ser muy fuerte! Para tu madre debe haber sido un momento de lo más especial, porque también debe querer decir que la Madre de una Niña desde ese momento está más grande también.
Es cierto, ese momento de revelación -como tantos otros- a las mujeres nos llega en el baño. Y su importancia se descubre por etapas, como bien señalás…
Ahora que lo dices, sí, creo que en ese momento mi madre debió sentirse un poco más mayor… v_v
AY, el baño, que recuerdos.
Antes de vivir entre cuatro mujeres tenía uno.
Pero me tengo prometido hacer uno en el quincho, ese va a ser mío.
Ese es el problema de ser hombre y aterrizar en un gineceo, mi querido Gamar: las instalaciones son nuestras! Pero el quincho es un buen lugar para armar tu propio baño, eh? Ahí nadddie podrá quitarte protagonismo: el quincho -sobre todo si sos un asador respetable- es el lugar indiscutible de los varones de la casa. Muy acertada tu elección.