El otro día -este, aquél, el de más allá, fueron varios días, porque sucede a menudo- estábamos hablando con Cucurullo acerca de algunas situaciones complejas que la mayoría de la gente tiene antes o después: eso de tener que tomar decisiones laborales, personales, sobre proyectos de acá a fin de año… en fin, las cosas que tenemos para arremangarnos y resolver.
Pero esa noche, cuando nos pusimos a analizar en detalle algunos de esos temas, hicimos un zoom tan, pero tan gigante sobre cada uno de los puntos conflictivos de cada situación, que en vez de analizarlos como lo que eran: problemas comunes que suceden en la vida de cualquiera -estadísticamente, lo que le pasa a alguno cada dos por tres- parecía que estábamos tratando de autoevacuarnos de un Titanic a punto de hundirse. Nos encontramos superados por la situación, abrumados por el encierro en ese laberinto amenazante y sin salida.
Entonces, comenzó un espiral de conspiraciones adivinadas, un halo de sospechas nunca confirmadas, la suposición de que éste o aquél podrían haber actuado diferente, y…
No sienten a veces que damos por el pito más de lo que el pito vale? Era una noche perfecta, y dos personas sanas y sencillas, que hemos vivido hasta acá más cosas buenas que malas -muchas más buenas que malas-y que deberíamos agradecer con mucha, mucha más frecuencia todo lo que el destino nos ha puesto al alcance de la mano, estábamos ahí, amargándonos la vida por puro gusto, avanzando peligrosamente por la autopista de nuestros pensamientos -a todo o nada- cuando hasta hacía cinco minutos andábamos transitando por el carril lento.
¿Y todo esto por qué? ¿Por el oscuro placer de frustrar nuestra propia seguridad en lo que somos y hacemos? ¿Por qué ser así de insufribles cuando podemos pasarla bien, tomar con naturalidad aquello que sí existe con certeza -sea bueno o malo-, y las dudas o conflictos tomarlos con más ligereza, sin exageraciones?
Habrá que reconciliarse con las dudas que plantea el futuro con menos ansiedad y más sentido del humor,
desenroscar la tapa del frasco en el que estamos encerrados, trepar por el vidrio y tomar aire fresco,
no consagrarse a agigantar los problemas hasta volverlos el monstruo del lago Ness (que nadie vio, pero aterra a todos),
y recordar todos los dones gigantes que hay para disfrutar alrededor nuestro, y que nos estamos perdiendo de ver por andar dedicados a analizar con lupa ciertas situaciones del montón.
Habrá que dejar de acuchillar fantasmas.



Creo el contexto nos lleva de la mano a vivir todo en forma intensa. Ergo, si uno viaja en un vehículo ha de hacerlo a máxima velocidad. ¡Malditos, aquellos que transitan a 110 Km/h, por la ruta! La contemplación de las situaciones, nos invitan a ver el pelo en el huevo, en vez de aprovechar el resto. Siempre buscando la falla, como para espetar el consabido “te descubrí, me querías pasar gato por liebre”.
Es el modus vivendi que nos muestran medios varios, y el tren al cual uno suele subirse. Recuerdo mis viajes ferroviarios Palermo – San Miguel, en contra de la corriente, y la dimensión del tiempo que empecé a redescubrir en aquella hora de viaje.
Tomarse la vida con mas filosofía, y rescatar el humor. Eso, es sano, bueno y contagioso. Pero, cuesta, pa’ que negarlo.
Uno debe andar urbi et orbi, lupa en mano, buscando noticias que sean interesantes, y no estén viciadas de mala onda.
Por eso, habemus de recorrer la web, otro espacio que también copia vicios del mundo real, pero deja (mas) interticios, y por ellos se cuela la vida, y la esperanza. Henos aquí.
Al decir de Héctor Larrea: ¿Bailamos este tango, morocha?
Pero qué capo Di Sarli! me acostumbré a escucharlo por mi suegro, Príamo de los Suburbios, su fan número uno. Y ahora es uno de esos artistas cuya cara pondría en un billete de 100 pesos.
Cuesta pero no hay que dejar de intentarlo… y por eso lo escribo, para que no se me olvide, Quique. Pa-ra-que-no-se-me-ol-vi-deeee!! (así, con el tono de esas maestras ciruelas que me taladraban la sesera cuando era chiquitita así, mire…) Cariños.
Hay que relajarse, vivir intensamente, tomarlo con soda.
Decirlo es fácil.
Enredarse también
Agustín, me hiciste acordar a Al Pacino en “Perfume de Mujer”, con eso de que la vida es como un tango: uno se enreda, pero sigue bailando, no?
Linda la historia que estás armando en tu blog y que ahí anduve pispeando.
Besos.
No es algo asi como que adjudicamos a algo la “categoría” de problema, en vez de tomarlo con un poco mas de calma? Churchill una vez reconció que pasó la mayor parte de su vida preocupándose por cosas que jamás llegaron a suceder.
No siendo ni ahi como Churchill, lo viví. Pasé unos años en los que pensaba que no entraba un problema mas en mi vida, que sentía que tenía mil frentes abiertos, y la gran duda de como los iba a resolver. Sin importar lo mucho o lo poco que me enroscara, todo se resolvió bien, de la mejor manera, y hoy mirando hacia atrás, siento que nada fue tan grave…y sin embargo en ese momento parecía imposible de transitar.
Por eso aprendí. No a no hacerme problemas (porque la cabeza siempre está arriba de los hombros y mientras esté ahi, hace de las suyas), pero si a decirme, bajito, que esto también lo voy a resolver, por mas que me enrosque y no le encuentre la salida por el momento.
Sería un poco masoquista decir disfrutalo porque se acaba (el problema), pero es una buena manera de tomarse las cosas….casi casi como el si querés llorar, llorá!
si queres precuparte y angustiarte y trepar por las paredes…hacelo. YA va a pasar.
un beso
Una vez me dieron un consejo que me encantó: “Quéjate y olvídalo”, jaaa! Que es casi como el “si querés llorar, llorá”. Desahogate de una vez, y después… a otra cosa! Buenísimo tu comentario, Ana. Lo volví a leer de nuevo solamente porque… me gusta cómo está escrito!
Que dificil no enroscarse con los problemas, y por lo general nuesttro problema siempre es el mas complicado, hasta que aparece ese hilito de razonamiento que nos hace parar la moto y ver que las cosas no siempre son tan asi(de complicadas).Que bueno que se nos venga este post a la cabeza cuando estamos tan acelerados y enroscados con un problema, preparar un cafecito pensar un poco y ya mas tranquilo buscar esa solucion que por algun lado esta dando vueltas.
Lindo post Vero!!
Nuestro problema es el más complicado porque somos el ombligo del mundo. Cuando salimos del frasco, nos damos un poquito de cuenta -un poquito nada más- de que no es para tanto… para nada es para tanto!
Besos, Javi!
Te acordas Vero del verbo en neerlandés???
Por las dudas ahi va de nuevo:
RELATIVEREN!!!!!
Cariños
Ay, Cintia, te cuesta mucho hacerme un pasacalles con esa palabrita y colgarlo acá en mi vereda, nena? (qué antigüedá, hubo una época en que se usaban muchííísimo esos tremendos pasacalles, yo los odio, pero esta vez creo que necesitamos uno en neerlandés…
) Besos.
Creo que a todos nos pasa lo mismo… la cuestión es que como estamos en el “medio del tal problemón” no vemos la salida… como diría un amigo, lo ideal es conseguir “alejarse” del mismo y mirarlo desde afuera, como si no nos perteneciera,y asi se hace todo bastante más fácil…Siiii…. ya sé…. como dijeron antes, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero lo mejor de todo es que por lo menos podés intentarlo! No es bárbaro?
De todas formas, quiero admitir que soy del tipo que se ahoga en un vaso de água, muy ansiosa. Me desespero, lloro, me ataco,hago una demostración “ao vivo e a cores” de todos esos escándalos vergonzosos…jajajaja……. si bien con los años y la convivencia con mi marido (tiene mas paciencia y serenidad que un monje budista!) estoy bastante más tranquila….
Para terminar, otra de manual de autoayuda: nadie recibe un problema que no sea capaz de resolver. Pero eso si Vero, en serio, por mas que la frase suene a manual de autoayuda, constaté muchas veces que es asi, la última fue en este fin de año… Algún dia te cuento… eso si… va a tener que ser face to face..jaja
Bsos! Y de nuevo…. felicitaciones…. soy fan de tu blog!
Yo, en general, cuando estoy “en medio del problemón”, llega un momento en el que por cansancio o instinto de supervivencia (no sé bien por cuál de los dos motivos, pero tengo en claro que no es lo mismo uno que otro
) o encuentro la salida, o acampo donde sea en mitad de la cosa, vio? Pero no puedo seguir avanzando en esa sensación de persecución emocional de cada tópico porque a mi mente “le fallan las piernas”, jaaa!
El punto es que Cucurullo es muy analítico, y si yo ese día ando “entrenada y con paciencia”, llegamos los dos juntitos hasta los confinesss del munnnndo sin despeinarnos siquiera, lo parió…
Pero lo bueno es que después (a veces muucho después) nos avivamos, yo agarro la notebook y escribo un post. Assssí nomásss, eh??
PD: menos mal que Sèrgio es tranquilo: con tu “espíritu latino” (gente como una) alguien sossssegao tiene que haber por esos alrededores…
Le charme discret de la bourgeoisie
Me quede pensando un rato, en tu blog de hoy.
Vivir a gusto es cosa de vulgares, lei no se donde, y creo que tiene bastante que ver con la recurrencia de auto enrosque que todos tenemos. Tal vez nos preocupa que no tenemos grandes problemas y esta autogeneración o agrandamiento de problemática nos balancea y coloca nuevamente en la media, viste al final también tenemos nuestros problemas, ah que placer somos elenco también.
O tal vez aceptar el nosentido de determinadas situaciones sea mucho más difícil que resolverse, relanzarse, revolverse, revolcarse, resumirse y finalmente jugar el jueguito que nuestro mente nos propone a cada descuido.
Estoy críptico, para cerrar dos tips que no logro articular pero que tengo dando vueltas mientras escribo esto;
1) Ni el tiro del final …
2) del ridículo es del único lugar del cual no hay retorno.
Qué bueno, Fer, hay muchas ideas ahí en tu comentario! Por dónnde empiezo, me querés decir??
- Vulgaridad: no será que todos los caminos conducen a Roma? La complacencia permanente puede ser vulgar, pero quejarse de todo me parece que también. Y el sutil término medio se me ha perdío muchas veces (es cosa de equilibristas, muy difícil), así que sacá tus propias conclusiones.
- El horror vacui es difícil de asimilar: si lo hiciéramos seríamos como los dioses. Los árabes lo intuyeron y por eso pergeñaron la decoración infinitesimal en formas y palabras, y ahí tenés las Mil y Una Noches, por ejemplo. Yo prefiero todos los arabescos mentales a un solo sinsentido como Beckett, ponéle.
- Oh, pordió, me encantan los héroes torturados que ni el tiro del final. Generan empatía y bien escritos son de lo mejor de la literatura. De ahí a tolerar el lamento por un rato largo hay un solo paso, no?
- Conozco a algunos que sobrevivieron al ridículo. Pero me han dicho que los vieron por Neverland o algo así, así que puede que no hayan encontrado el camino de regreso.
gotcha ….
sin embargo Beckett me conmueve, please el final del el final (en el velero) y no me parece sinsentido si me parece conmovedor.
No es difícil es asimilar es muy complejo el no asimilarlo, por eso tanto esfuerzo para no ser dioses.
Imagínate tener que dejar de quejarse, y ser felices de repente, y tener tu vida solo en tus manos, ARGHH …..
Ah, nooo, eso sí que no! Para sufrir a solas pero con dignidá, con la única obsesión de no ser plenamente dichoso, más de un infelí mordió la manzana. Psst!
PD: por favor sumame a Beckett a la lista de escritores “que yo detesto y te chiflan a tí”, diría Serrat. Ponelo junto con Rodolfo Walsh (ya iremos descubriendo si los otros).
Querida Vero: evidentemente hay un hilo conductor y una fina sintonia que venimos enhebrando los fieles seguidores de tu blog. Genial el post de hoy que es como una especie de grupo de autoayuda (bueno, no reneguemos de la horrible etiqueta…) para mentes enrolleras incontrolables.
Mientras lo iba leyendo, no se ni como, me vino a la cabeza una cancion de Hugo Midon (genio!) que escuche hace muchos años cuando llevé a mi hijo al San Martin, alla lejos y hace tiempo, a ver “Vivitos y Coleando” (qué titulo!)
Hay quienes siempre se plantean,
sabes cuál es el problema?
y cuál es el problemón?
El problema es plantearse
los problemas y quedarse
sentadito sin buscar la solución
Y el problema, el mayor de los problemas
es hacer la vista gorda…
y que gane el más mejor
He dicho!
Jaaa! Pero qué buena canción! O parálisis por análisis o la negación obesa del quilombo. Midió, mejor levantarse de la silla y empezar a hacer algo… porque cuando tenés razón, tenés razón! Besos.
La intensidad emocional es agradable. Tienta. Aunque algunos prefieran una vida fría y sin emociones, sin sufrir mucho ni alegrarse mucho tampoco. Los que decidimos vivir con intensidad, que no es ansiedad ni prisa, tenemos emociones fuertes. Bienvenidas. Aunque nos deje algunos sufrimientos y muchas incertidumbres. Es tal vez el precio por disfrutar. Eso, sí, no debemos atraparnos por la atracción morbosa del malestar, aunque a veces nos tiente. Leo en este blog, comentarios positivos, con contenido. Somos personas que vivimos de la mejor manera posible y siempre buscamos, aún en el malestar ocasional. Por eso, seguimos aquí y somos casi un grupo. Caminamos, a veces sufrimos un poco, pero estamos bien vivos!!!!!
Qué bueno que pusiste este comentario, porque clarifica el post, que no tiene una conclusión así, bien definida. La anécdota está muy marcada por la experiencia del momento y el hastío posterior a ese “sufrir por sufrir”. Pura espontaneidá! Gracias por el redondeo.
“¿No sienten a veces que damos por el pito más de lo que el pito vale?”
“No consagrarse a agigantar los problemas hasta volverlos el monstruo del lago Ness (que nadie vio, pero aterra a todos)”
“Habrá que dejar de acuchillar fantasmas”.
Tú no escribes posts… ¡escribes lemas geniales! XD
Jaaa! Podría componer slongans de campaña, vos decís? Esta mañana -después de los resultados de los comicios en Francia- me parece que Sarkozy podría estar necesitando algunos: a lo mejor puedo ofrecerle mis servicios!