La suerte de la fea

GertrudMi amigo Rodri a menudo me repetía esta máxima muy curiosa extraída seguramente de algún Arcano Gay plagado de conocimientos sobre el Eterno Femenino: “la suerte de la fea / la bonita la desea.”

Cuando el mundo corporativo superpoblado de empleados desquiciados -con los que compartíamos doce horas al día- se volvía difícil de entender, Rodri desempolvaba la vieja frase y así volvíamos al principio: la suerte era una bataclana caprichosa que no reparaba en gastos a la hora de hacerse la difícil para decidir a quién premiaría con sus favores.

Porque con Rodri observamos en nuestro trabajo que “la linda” del cuento, la que supuestamente tiene todo para ofrecer, a menudo se ve superada otra que es “la fea” de la historia y que sin embargo termina quedándose con todos los premios: el mejor puesto de la compañía, la mejor oficina o el mejor sueldo.

Y la razón por la que esto sucedía no la entendí hasta mucho tiempo después, con un ejemplo bien pueril y en circunstancias totalmente distintas.

Tengo una amiga que no es tan linda pero tiene un físico divino, y su secreto es muy obvio: se mantiene delgada como un espárrago más bien lánguido porque se cuida en las comidas y va al gimnasio todos los días menos el primero de enero porque está cerrado (a los veinte años todas podemos estar muy bien físicamente comiendo chocolates a diario, son los beneficios de la extrema juventud, cuando estás al borde de los cuarenta, cuidarte o no cuidarte hace la diferencia, no hay vuelta).

Otra amiga mía -hermosa en su dorada adolescencia y muy indolente en estas últimas décadas- vio de casualidad a esta escultura viviente hoy por hoy tan llamativa, y en seguida disparó: “qué suerte tiene, está espléndida!”. Yo le contesté que me parecía que no era cuestión de suerte, sino de voluntad: mi Amiga “Escultura Viviente” se cuida mucho. Entonces mi Amiga “Qué Suerte” exclamó: “Bueno, pero entonces tiene mucha suerte en tener tanta voluntad para cuidarse.”

Visto así, todo en nuestra vida está signado por la suerte. Pero volvamos al famoso slogan de Rodri: “la suerte de la fea / la bonita la desea.” Todo es suerte porque no vemos lo que hay detrás de ese giro del destino de la fea (de hecho, no queremos volver la vista hacia ella: es que es tan fea!)

“La linda”, la que tiene todo para sobresalir sin esfuerzo ni escándalos, probablemente se haya quedado prendada de todas sus posibilidades, siempre latentes. “La fea” sabe desde el principio que tendrá que luchar más y mejor por conseguir su porción de beneficios, no se le dieron tan naturalmente las condiciones favorables, el juego para ella no está servido, así que tendrá que poner todo su empeño y voluntad para ganar la partida.

Y si pone ese esfuerzo y obtiene su premio, a muchos de los que estamos mirando la película sin ver sus desvelos de backstage nos queda una sensación de malestar: es que nunca pudimos medir todo lo que luchó para llegar ahí. Entonces hasta nos parece injusto que se haya quedado con el premio.

Porque, cómo fue posible? Había alguien mejor capacitado para ese puesto que era obvio que era para Fulanita La Más Bonita? Bueno, si me pongo a mirar hacia atrás, resulta que -salvo en deshonrosas excepciones que no vienen a cuento- Esta Otra Más Bien Fea puso más garra, más empeño y dedicación para obtenerlo, aunque no nos haya caído tan en gracia ni fuera tan popular entre las de buen ver. La primer y obvia candidata estaba, tal vez, tan pagada de sí misma que se olvidó de luchar por lo que supuestamente quería conseguir. Porque estaba segura de que era la ganadora -como la liebre del cuento: sabía que era más veloz que la tortuga- así que pensó que no valía la pena molestarse en competir seriamente, y menos todavía con Esta Otra Más Bien Fea.

Y así sucederá, también, que cuando alguien nos mire fijamente a cualquiera de nosotros como descubriéndonos repentinamente a pesar de habernos visto tantas veces, y suspirando nos diga: “mirá vos, qué suerte que tenés”, pensemos en todo el empeño que pusimos para que esas cosas buenas sucedieran, en todo lo que nos esforzamos para llegar a hacer lo que hicimos. Y entonces sonriamos y respondamos: “es cierto, tuve mucha suerte en tener tanta voluntad para lograrlo.”

18 Responses to “La suerte de la fea”


  • …y si, tal cual dice el dicho todo el mundo ve tus logros pero muy pocos ven tu esfuerzo….. y tambien es cierto que somos unos eternos inconformes, siempre nos parece que el otro esta mejor, nos gustaria formar el supercombo con lo mejor de cada uno que vemos , pero no se puede…….asique…..a potenciar nuestras virtudes!!!

    • A mí me parece lo mismo, Javi: vemos el logro y no el esfuerzo. Y también creo que a veces, como tenemos determinadas capacidades, pareciera que no nos hace falta “luchar” o trabajar para conseguir lo que queremos, no? Y así es como hay otros que con esfuerzo nos aventajan el premio. “No hay que dormirse en los laureles”, como dice hoy Gaby, una amiga mía, comentando este post en el Facebook. Y uno a veces puede pecar de tener un sueñito, una indolencia… a pesar de “tener un sueño” bien grande, a lo Martin Luther King… ;-)

  • Por ahí vi un día un cartelito de esos que sirven de adorno, con una frase que me impactó y no dudé en comprársela a mi marido.
    “No envidies mi progreso sin conocer mi esfuerzo”
    Y es tal cual!

    • Tal cual, Gla! Sinó, pareciera que la vida es solamente una gran ruleta, pura timba! En fin, a veces nos cuesta ver ese esfuerzo, sobre todo cuando es ajeno! Miopía selectiva, que le dicen… ja! Besos.

  • La tortuga y la libre, la cigarra y la hormiga y unos cuantos pares de ejemplos mas.
    Evidentemente la linda llegó temprano a la repartija de belleza y demorada en esa ventanilla del destino no pudo llegar tan temprano a la de voluntad-constancia-perseverancia.
    Dormida en los laureles queda finalmente vencida por la “fea”, remadora nata, que sabe que o rema como loca o no llega a ningun lado y ha sacado unos biceps envidiables de tanto darle al remo para no quedarse sumida en el olvido más profundo.
    Soy del grupo de remadores (que si miramos bien somos más, mucho más…) y a veces uno quisiera tener el camino allanado… pero “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Asi que saca el remo! Y dale nomas!

    • Jaaa! Creo que “hay que remarla” es mi slogan para este 2010… no sssabésss cómo se viene el remo por estos lares, Marcelo! (en el 2009 casi nos ahogamos, pero finalmente salimos a flote). ;-)

      PD: Qué lindo tu comentario, eh?

  • Rodri es un adelantado a su tiempo… un visionario…

    Rodri 2011

    • Jaaa! Sabés que estoy empezando a sospechar lo mismo. Pero no lo votaría para el 2011: lo quiero demasiado como para hacerle eso. Besos.

  • Siempre dudé de ese dicho, me parecía que la realidad era totalmente distinta… pero me di cuenta que eso es asi cuando somos todos chicos, dependemos de los demás o todavía no salimos a pelear lo de uno.
    Despues no creo que sea suerte sino la actitud, y como miramos nosotros las cosas que nos pasan.
    Si miramos lo que nos pasó como una desgracia, obvio que no es suerte lo que tuvimos, pero si lo miramos desde otra perspectiva: pudimos resolverlo, fue duro pero salimos adelante, fue muy dificil pero hubo quien nos apoyó, hoy mirando hacia atrás podemos recordarlo hasta con una sonrisa… creo que demuestra que no depende de la suerte sino de nosotros.

    Algo asi como a Dios rogando y con el mazo dando…. ayudate, que te voy a ayudar…y nada de dormirse en los laureles.

    muy buena tu reflexión!
    un beso

    • Bueno, te voy a confesar una cosa: muchas veces tildé a los que llegaban a un determinado puesto o situación de vida con comentarios como: “llegó porque es amigo de Fulano”, o “porque se supo vender bien” (como si venderse bien fuese un crimen, en vez de una cualidad). Y a lo mejor el personaje en cuestión era amigo de Fulano, ponéle, pero también era capaz y estaba bien puesto donde estaba puesto. Es más fácil sospechar del otro que darle una oportunidad de demostrar que “algo bueno habrá hecho”, no? Qué cosa rara. A veces ni el beneficio de la duda le damos al pobre tipo. “Es feo y punto”, ja!

      Y yo aprendí también eso que vos decís: cada uno se gana su lugar a fuerza de actitud y esfuerzo. Alguna vez te puede favorecer la suerte, pero ese envión del viento a favor no dura toda la vida, como dice Marcelo: “hay que remarla”. A la larga, el que llega a algún lado es porque remó largo y tendido.

      Besos.

  • A menos que una amiga se haya ganado el loto o el euromillón, jamas de los jamas la felicitaría o me alegraria de su progreso con semejante respuesta: “qué suerte que tuviste”.
    A mi me parece un reverendo insulto!!!!!!!!!!!!!, es que en la mayoria de los casos contestamos así porque el inconsciente nos traiciona y como no podemos decir tan abierta y desprejuicidiamente “te envidio”, “siento celos” o “ojala yo tuviera lo que vos lograste” entonces decimos “suerte” que en principio tiene una connotacion positiva, y asi camuflamos ese sentimiento tan bajo de no querer que los demas logren lo que nosotros mismos no logramos.
    La frase completa sería “que suerte que tuviste porque vos en realidad capacidad no tenes!”
    Un comentario asi es muuuuy bitchy, no?
    Cariños desde tierras bajas!

    • Jaaa! Es super cierto, Cin! El comentario que comienza con un “qué suerte” es de una jodidez bien solapada: la cosa es no reconocer que en realidad te superaste -y tal vez superaste al “comentarista”. Buenísimo lo que descubriste atrás de su escondite: envidia, celos, frustración también, por qué no. En fin, los conocidos de siempre! ;-)

  • Con respecto a la frase, algo siempre me generó muchas dudas: mi mamá me decía todo el tiempo “qué linda que sos, qué linda que estás”; y en esos momentos trágicos de la adolescencia, cuando yo le decía “soy fea”, me espetaba la consabida frase. ¿En qué quedamos, ma?
    Con respecto a la suerte de tener la voluntad, sí, lo pienso muchas veces, cuando alguien me dice “mirá qué suerte, cómo cambiaste para bien”. Y sí, me costó un ovario y la mitad del otro, qué querés que te diga.
    besos.

    • La frase es genial, Milenius, lo que pasa es que tu vieja la usaba sin moderación! Hay que tener cuidado con lo que le decimos a los retoños, no? Mirá que biennn que le saliste, a pesar de los razonamientos tipo “vamos que venimos”!

      Los ovarios valen oro, por eso cada avance fundamental se cotiza en paridad ovárica, estoy totalmente de acuerdo!

  • Muy buena la nota! Creo que las personas que te quieren son aquellas que se alegran con tus éxitos. A veces es más fácil acompañar en el fracaso o en el dolor. Vale, pero alegrarse con el éxito de los demás es difícil porque tiende a compararse con la propia situación. Ya se habló aquí de la envidia. Se envidia lo que se cree que no se tiene y se desea. Se puede envidiar éxito laboral, familia, novio, belleza o lo que sea. Aceptarla es el primer paso para transformarla en una fuerza motivadora más positiva.
    Por otro lado, el valor de la voluntad es inmenso, aunque poco se habla de él en una cultura predominantemente hedonista.
    Una más, cuidado con el esfuerzo propios autovalorado y la descalificación del esfuerzo de otro. Eso también nos aparece de pronto. “Todo lo que tengo se debe a mi esfuerzo”. Todo lo que se tiene se debe a factores propios, ajenos y azarosos. Se le llama “atribución”. Cuánto más realista sea esa atribución tanto más adaptativa y por lo tanto, tantas más probabilidades de aprovechar bien la circunstancia evaluada.
    Gracias Vero, por tu esfuerzo diario, tu buena onda y el espacio que nos das. Un beso. JM

    • Mirá, Juan Manuel, todo lo que tenemos para aprender. No sabía que existía una palabrita, “atribución”, a cargo de definir algo tan difícil como es todo aquello que nos puede provocar un envión hacia adelante. Gracias por escribir aclarando puntos oscuros, remarcando conceptos y, sobre todo, estando en contacto con todos nosotros. :-)

  • Me gusto muchusimo,es muy bueno. Creo que es muy cierto lo que vos decis, de que la fea se esfuerza mas porque, muchas veces a falta de capacidad natural, hay que ponerle mucho empeño a las cosas y seguramete podes conseguir lo que queres. Yo siempre me siento la fea porque me tengo que esforzar mucho para escribir ja ja. Aunque hay una pelicula de woody allen que se llama match point que se dice que la vida es una cuestion de suerte y depende de que lado caiga la moneda. Es altmente recomendable ver esta pelicula

    • Jaaa! Esa película es buenísima, eh? De las mejores del nuevo Woody. A veces hay chispazos de suerte, como en Match Point, pero el resto del camino creo que lo hace uno. Aunque cueste, Fabi, a veces puede educarse a la bestia. ;-)

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