Una noche espléndida y llena de estrellas nos sorprendió a Cucurullo y a mí -muy de novios- en las playas de Pipa, al norte de Brasil.
Ya saben, o se imaginan: mar plagado de piedras negras y lustrosas recayendo al costado de un centro comercial coqueto & escueto, maravillosas callecitas recorridas por turistas vivaces de remeras y soleros coloridos (es el encanto del “espíritu brasileño“). Momento romántico, oscuro de velas tenues y de olas rompiendo allá a lo lejos.
Caminábamos como en sueños, felices en nuestra soledad de a dos, hablándonos, escuchándonos, riéndonos de todo y de nada.
Sin idealizaciones, nada planificado, organizado ni agendable: un momento anárquico y sin defectos.
Y en ese ir y venir al ritmo de las olas, caminando despacio, codo a codo uno con el otro, en medio de las luces amortiguadas y de todas esas risas y sonrisas, en un momento en el que abrí la boca para expresar alguna idea seguramente luminosa y sugerente, justo en ese segundo en que estaba caminando con la boca abierta, me tragué una mosca.
Quiero decir que una mosca evidentemente venía volando en sentido contrario y en la oscuridad yo no la vi y ella no me vio, así que no pudimos esquivarnos. Nos accidentamos sin remedio, fui instantáneamente y sin quererlo más fuerte y poderosa que ella, y como los peces grandes se comen a los peces chicos, en una cadena alimentaria inconcebible me comí la mosca. Literalmente.
Cucurullo es un hombre más bien callado, gente. No taladra a nadie, nunca, con una multitud de palabras. Y adora los milagros estadísticos (esto que me sucedió es bastante improbable que vuelva a suceder, por lo menos eso espero). Y tiene mucha memoria. Es por eso que, aunque esta anécdota pasó hace muchos años, cada vez que alguno cerca o lejos mete la pata y habla demás (puede pasar, créanmé), Cucurullo sentencia, secreteándome a voces y con mirada significativa: “En boca cerrada no entran moscas.”
No, sepan que no, no entran. Ni salen las que han entrado, por desgracia. Y este buen hombre cada tanto me lo recuerda, además.
Así que aquí y ahora (jueves a la noche) pienso, mientras veo tanto político hablando gansadas por la televisión, defendiendo lo indefendible que hacen los inescrupulosos de siempre, pienso, digo, que hay tantos mosquitos en estos días en Buenos Aires, que tal vez no hablar demás -no decir tantas estupideces, pordió!-les evite tener que ingerir, antes o después, urgentes postres improvisados a base de cremas Off.



Entonces… mejor, me callo.
Besos! Buen finde….
Jaaa! Buen finde, Marce! Cariños!
JAAAA ! PENSE QUE SE VENIA OTRA HITORIA ROMANTICA Y EN EL MEJOR MOMENTO ZAS……..APARECIO LA MOSCA, A MI ME PASO VARIAS VECES Y NO DESCARTO QUE ME VUELVA A PASAR…….PERO POR SUERTE FUERON MOSQUITOS…….
BUEN FINDE PARA TODOS!!!!
Ay, Javi, ERA una historia romántica, pero bué, se terminó la fiesta antes de lo previsto, por lo menos en este post. Cucurullo sacó buen provecho de la experiencia, eso sí, porque vuelve con el cuento cada tanto, por eso lo recuerdo. Buen finde, Javi, “cuidado con los mosquitos / pero no con los mojitos” (cuánta puesía tengo encima, middddió!)
Yo tambien me trague una mosca, a los 13 o 14 años!!.
En sí Vero, peor que tragarla es degustarla. No se como cuernos hice pero le sentí el gusto… amarguito, blajjjjjjjj
Buen findex!
Yo también le sentí el gustito! Es como una pasa de uva más chica y como peludita y con gusto rancio y amarguito. Además, las alitas se MUEVEN en todo el proceso de tragado espantoso. Midió, me convertí en una catadora de moscas, qué deprimente!
CON TANTO DETALLE YA SUSPENDI EL DESAYUNO!!!!!
Nooooo, Javi, noooo! No quería hacer eso!
Pero bueno, si ayer le diste sin asco a las facturas con crema pastelera, hoy un poco de ayuno por ahí aiuddda (voy a terminar pensando que hice tanta descripción por vos & tu dieta, mirá… jaaa!)
Mejor una mosca a otroa cosa (mariposa)
Otro “poema insecticida”! Buenísimo, Alelí!
ups!! que feo!! ya podes viajar con Marley !
Ayyyy! Bueno, a lo mejor acepto, solamente porque muero por saber cuál es la marca de base de maquillaje que usa (le queda espléndida!), y en un viaje esos secretos se terminan por saber.
Las personas nos acostumbramos a todo, lamentablemente y entonces les perdemos el gusto. “La” mosca de Vero, o las pocas de Javi o la de Cintia, no resultaron muy agradables por lo visto. Pero eso tipos de anoche en la televisión seguramente ya no les sienten el gusto, ni a las moscas ni a nada, por eso no paran de hablar y son capaces de decir cualquier cosa. Creo que hasta los postres en base a off, los deben sentir ricos. JM
Bueno, esa es la sensación que tuvimos con Cucurullo, justamente: la de estar viendo a gente que está ya muy acostumbrada a decir cualquier cosa, mintiendo, apoyando a los de la misma camiseta sin ningún argumento válido, ninguna idea. Y es muy alevoso! Ni siquiera en una discusión familiar improvisada podés ser tan flojo, menos todavía en un reportaje para un programa político, no? (estuvimos viendo una repetición del programa de Leuco en el que Conti defendía los dos millones de dólares K, por ejemplo. Y después el programa de Nelson Castro -nadie preso por LAPA-, y más tarde el de Blank y Van der Kooy -”debate” sobre el BCRA y el caso Redrado). Teníamos tanta vergüenza ajena que ahí nomás, en mitad del programa de Van der Kooy, agarré la notebook y me puse a escribir el post. Cucurullo estuvo más astuto, apagó la tele y se puso a leer el libro de Anthony Bourdain, “Viajes de un chef”. A la merda con esa gente, es imposible escucharlos.
En boca cerrada no entran moscas, es cierto, ni salen burradas, ni discursos absurdos o mentirosos, pero ese es otro tema, dificil de controlar!.
Hay culturas que comen bichos de cualquier tipo y calaña… asi que yo hubiera pensado que lo tuyo fue de avanzada y de abierta a los placeres del mundo!
Pipa!!! tengo unas ganas de ir a ese lugar…me parece soñado, por lo que vi en fotos. Es tan asi?… Sigo adelante con mis ganas?
un beso
Ana, si yo fuera de avanzada no te quieras imaginar la retaguardia… jaaaa! No, fue un mero accidente contra el mundo, nada placentero.
Pipa es hermoso, Ana. Qué loco, es cierto, en un mail mencionaste que habías estado proyectando conocer esa playa. Yo creo que si tenés ganas, tenés que sacártelás, ir y ver. Es la mejor manera de quedarte sin dudas sobre qué tal es el lugar. (PD: esto es lo más “de avanzada” que he escrito en este blog en mucho tiempo, Ana!)
Confieso que comencé a leerte con algo de envidia, envidia claro está, cuando deglutiste tan asqueroso insecto….jajajja…
Y hablando del refrán, me pasó hace poco que una compañera mía a la que encontré de casualidad en un evento, se puso a criticar a una chica, que, a su criterio se estaba desubicando. Hubieras visto su cara cuando le dije que era la hermana de mi cuñada…Nunca mejor empleado el refrán.
Pero más vale, es que comerse una mosca es la envidia de todos, jaaaa! Pobre tu compañera, se debe haber querido comer una idem ahí mismo, en ese momento, para tragársela con sus palabras hechas un lindo sanguchito. Cariños.
La mosca pa’ Jef Goldblum significó un cambio significativo en su vida (la mutación hacia el mundo de los insectos).
José María Sobral experimentó gran alegría cuando en la primavera antártica de ppios. del s. XX, detectó la primera mosca y pensó que ellos también podrían salvarse/ser rescatados. Cosa que afortunadamente sucedió.
Más nadie se pregunta que habrá sucedido con el atrópodo en cuestión. El mismo quedó atrapado en las fauces molinianas.
Anke quizá, este haya sido el germen pa’ desarrollar una escritura tan aguda/precisa.
La convivencia entre mosca y humano a partir de un hecho como el de la ingesta brasileña. Eso suena a ejercicio de taller literario de Laiseca, y mas que un cuento de terror, es una maratón pa’ la imaginación.
Ceso en mi escritura, porque mis dedos se transforman gradualmente en alas ..
jaaa! Bueno, sí, es cierto, Quique, dicho así parece un enunciado de ejercicio laisequiano. Y no quiero ni imaginar lo que pasó con el atrópodo en cuestión. Supongo que habrá seguido el curso natural de las cosas, aunque en su versión tránsito lento, muy lento, casi de cortejo velatorio, mire (lo lamento, soy una chica Activia y de viaje, aún más).
Si esta última parte la historia, tan escatológica y truculenta, no merece aunque sea un tibio comentario en un taller laisequiano, entonces es que ya no puedo escandalizar ni conmover a nadie con mis intimidades, no? Jaaa! Cariños, Quique, y buen fin de semana.
¡Glup! ¡Bon apetit!
Merci, Milenius!
ES MUY ORIGINAL TU ESCRITO VERONICA A MI NUNCA ME PASO NUNCA DE COMERME UNA MOSCA O MOSQUITO, PERO SI HE SALIDO CON CADA BICHO QUE MEJOR NI ACORDARSE JA JA. LO MISMO DEBEN DECIR DE MI DE LA OTRA PARTE. TE PIDO DEVUELTA LA RECETA PARA ESCRIBIR TODOS LOS DIAS
Bueno, con los bichos humanos del pasado hay que hacer una especie de amnistía, Fabio, no? Cosa de no acordarse más!
Receta para escribir: ya ni lo pienso, ahora es un hábito adquirido, pero al principio me costaba muchísimo. Justamente la gracia de tener un blog, creo, es ejercitar el proceso de escritura y exprimir un poco la sesera, así que yo diariamente me siento frente a la compu y que sea lo que Dios quiera. No tengo otra forma de hacerlo! Cariños.
asi es mi querida,me parece que la vida muchas veces es sentarse frente a frente y que sea lo que Dios quiera.En el caso de hoy Dios quiso que quedaras frente a frente con la mosca….eso si ,no aseguro que Dios tuviera en sus planes que te la tragaras.
Con lo lindo que vos cocinás, y yo comiendo este “bocato di cardinale”, jaaa! No hay derecho, no? Evidentemente tenía que ser así, estaba en mi destino probar el sabor de una mosca alguna vez.