Así que me dediqué a ser feliz -lo más y mejor que pudiera- en mi divina soledad llena de amigos, mientras trataba de agenciarme los dos gatos que me correspondían por solterona asumida. Qué más podía hacer. Y en medio de todo ese movimiento de “no resistencia” y de dejarme llevar por el correr de los sucesos diarios, llegó mi cumpleaños.
Y ese día llamó el Amor de Mi Vida para saludarme. Muy pocas palabras, eh? Mensaje directo: “Que los cumplas feliz” y casi nada más. Como te llama un viejo amigo que solamente aparece una vez al año y sólo porque se acuerda de esa fecha. Así que esta era la nueva relación entre nosotros, o al menos eso parecía. De amigos lejanos. O alejados, ponéle.
Yo iba a hacer una reunión en mi minúsculo departamento de dos por dos (treinta amigos del alma, multitud de empanadas y cervezas, sector fumadores en el baño) y lo invité al ínnntimo festejo al que asistirían, también, algunos amigos en común. De todos modos, asumí que no iba a venir.
Esa noche el Amor de Mi Vida llegó puntual, pero huraño y poco comunicativo. Incómodo, en realidad.Todos los demás (amigos, compañerísimos de trabajo, en fin, la fauna nuestra de cada día) se sentían exultantes porque estaban viendo en vivo y en directo al protagonista de todos mis desvelos, y al mismo tiempo que yo. Algún candidato que revoloteaba por ahí en esos días -y que no había sido invitado- envió esa mañana a mi casa, sin embargo, un ramo de rosas rojas. Rodri -mi amigo gay que rechazaba el lesbianismo, se acuerdan?- desfilaba en una pasarela improvisada de cuarenta centímetros de largo –no había mucho espacio libre, el departamento era de veras minúsculo- con una de las rosas rojas entre los dientes. Me miró significativamente con el pulgar en alto: el Amor de Mi Vida y su temperamento algo hosco de aquella noche habían sido aprobados por este otro hombre al que le debía tanto apoyo en mis momentos de Chica Almodóvar: Mi Mejor Amigo.
Esa noche prácticamente no crucé palabra con el Amor de Mi Vida, porque yo estaba de anfitriona y porque además siempre había una multitud de gente en el medio entre él y yo, pero así y todo se las arregló para ayudarme a atender a las visitas como si fuese parte del Comité de Bienvenida. La cosa siguió así hasta algún momento de la madrugada en que el Amor de Mi Vida comenzó a recoger los platos, las latas de cerveza (que todavía los invitados estaban tomando), los vasitos de café, las servilletas sucias y hasta se puso a barrer el piso, mientras pedía a mis amigos que por favor levantaran las piernas para pasar el escobillón –lo juro, yo no podría inventar ni en mil vidas un detalle así!-. Así que los pocos que quedaban entendieron que la party estaba terminando y que de algún modo los estaban invitando a retirarse. Se pusieron de pie, tomaron sus camperas y bufandas (es que cumplo años en pleno invierrrrno) y se ordenaron en fila como frente a una ventanilla de banco, dispuestos a la estampida en masa. El Amor de mi Vida se colocó su abrigo, también. Yo tomé las llaves: tenía que abrir la puerta de acceso al edificio para que todos pudieran salir.
Cuando el último de mis amigos salió del departamento rumbo al pasillo, sólo quedábamos en el living el Amor de Mi Vida y yo, dispuestos a seguirlos. Pero justo en ese momento se cerró la puerta –nunca quedó en claro si fue él quien la cerró o una corriente de aire- y quedamos nosotros dos –y las llaves- encerrados del lado de adentro. Mientras tanto todos los demás, del lado de afuera, caminaban lentamente rumbo al ascensor.
Lo último que escuché fue la pregunta algo desesperada de mi amiga Gaby: “Y ahora cómo salimos?” y la risa portentosa de Rodri, llegando desde el final del pasillo: “No seas tarada, nena, vos seguí caminando. Después vemos.”
Y así fue el comienzo de los tiempos con el Amor de Mi Vida, alias Cucurullo.



ESE ES mi pollo !! Asi se hace,asi se debe vivir …Hasta las pelotas!!!!!!!!!!!!!!!!Y con ese portazo dejaste atras a la Molina venida a solterona,a los miedos ,a las dudas….Seguramente el minusculo departamento de 2 x 2 se convirtio desde esa noche en el mas maravilloso castillo para semejante historia de Amor.Hasta me imagine la cara de Rodrigo haciendote el gesto de aprobacion con el dedo,que mas que aprobacion creo que fue un gesto de bendicion.Me encanto vuestra historia!!!!!!!!
Sí, la verdad es que fue una noche inolvidable, porque yo no me esperaba ni siquiera que realmente viniera, eh? Después de todo, yo ni siquiera sabía qué había sido de su vida en ese tiempo. Esa noche el departamento fue nuestro aliado, es verdad! pero Cucurullo nunca se sintió realmente cómodo ahí, porque todavía era una suerte de “bien ganancial”. Lo más rápido que pude y supe me mudé a otro -territorio nuevo y neutral, al fin- y nos sentimos más cómodos los dos.
Rodri es un capo, en esos años siempre estuvo ahí para hacerme el aguante (y yo al él, obviamente). Con su sentido del humor me arrancaba carcajadas por cualquier cosa, nada de lo que le contase podía ser por mucho tiempo una gran tragedia griega, y eso me salvó muchas veces de ser una Magdalena en versión 2.0.
me diò pena, què hombre dominado…….
ya lo ponias a barrer los pisos desde antes del primer día, con razòn nunca nos enteramos de esa parte de la historia !!!
estas mujeres son todas iguales…. a mi me hacen lavar los platos y a èl limpiar el piso….
se entiende tambien por què estaba huraño al llegar y ver 30 personas ensuciando todo lo que èl iba a tener que limpiar luego………
en fin, còmo balance de la ùltima dècada se podría decir que fue positivo, verdad?
Balance: no me imagino viviendo otra vida mejor que la que tenemos, con sus buenos y sus malos momentos. Nos elegimos rescatando lo mucho y bueno que había entre los dos. Y eso tuvo que ser así desde el principio, sinó esta historia no hubiese sobrevivido, porque tuvimos que hacerle frente a muchas dificultades para llegar hasta ese portazo del final (o del principio, no?).
Este nuevo comienzo nos hizo más fuertes, Mago. Esa es la simple verdad de estas dos mil y pico de palabras, que por eso escribo acá. Cariños.
MARAVILLOSO Vero!! Simplemente maravilloso!
Gracias por la emoción, y por recordarnos que sufrir por amor nos hace más fuertes, más sabios y hasta mejores personas!! Te mando un beso y te agradezco mucho este relato!
Gracias, Patri! Yo creo que es muy saludable para nuestra mente recordar de vez en cuando nuestas historias, todo lo que atravesamos para llegar a donde estamos. Somos gente que vivimos un presente continuo, por supuesto, pero habrá que pretender que el girar permanente de la rueda no nos opaque el devenir de nuestra historial personal, no? Lo que somos, lo que traemos en las alforjas y el mapa del tesoro, todo junto converge hacia lo que pretendamos descubrir hoy (o mañana a más tardar). Cariños.
¡Bien Vero Tirso e’Molina!
Ya están llegando los afiches, promocionando su miniserie en DVD al video club de Playa Unión.
Y (créame), está compitiendo con Juan José Campanella y “El secreto de sus ojos”.
Probablemente haya recibido infinidad de ofertas de varios canales, pero lo vuestro es mas para I-Sat, que pa’ Warner, ya que el primero se especializa en series creíbles/inteligentes.
Y los gatos, ¿qué pasó con ellos?
¿Solterona asumida, o solterona fracasada?
A veces nos gusta poner rótulos, y las palabras permanecen, mientras que los sentimientos y las emociones son susceptibles de cambios.
Poco tiempo ha, un facultativo me decía que los seres humanos, tendemos a la monogamia y a la poligamia/poliandria simultáneamente.
Y esto genera una tensión intensa/interesante, como una cuerda que se tensa, hasta encontrar el punto de afinación. Y cual guitarra que se usa, la afinación requiere de una escucha (y atención) constante.
Lo que son las cosas: VeroMoliniana y sincrodestínicamente, hoy se cumplen 13 años de la partida de un hincha de San Lorenzo y escritor, el Gordo Soriano.
Comparto la primera contratapa (de las tantas) que escribiera el Dogor en Página 12.
Molina, Vd. puede empardar/superar a la Claudia Piñero.
También me encantó la postal que acompaña esta entrada, huele a Edgar Degas y a Daniel Kaplan.
Sin embargo, una imagen, no vale mas que mil palabras.
Esta bitácora y sus entradas, dan fe de ello.
Námaste – नमस्ते
Jaaa! Gracias por tu comentario, como siempre, lleno de enlaces y cosas lindas para compartir. Te cuento que los gatos nunca llegué a comprarlos. Menos mal, Cucurullo los odia. En cambio, adora a los perros. Así que, para llegar rápidamente a los capítulos más actuales de esta historia, digamos que cambié departamento en Palermo con (posibles) gatos, por casa en Salsipuedes + Carola, nuestra perrita raza… perro.
Y la cereza del postre: Mile, nuestra vida entera. Y eeella sí que vale más que mil palabras, como todos los hijos de todos los padres del mundo, no?
PD: la imagen salió de cualquier lugar del google -como casi todas las ilustraciones de este blog-, así que no tengo ni idea de quién es, pero a mí también me gustó muchísimo.
Lei toda tu historia y es emocionante, y será porque estou viviendo tiempos confusos, muy confusos me hiciste pensar.
a veces uno cierra la puerta donde no deberia cerrarla?
a veces uno se aferra a cosas que no debería?
a veces uno no se anima por miedo al rechazo?
da las cosas por sentado? quiere apurarlas? mas vale dejarlas fluir?
me encantó tu historia y el final comprometido de los dos, que sigue a diario y supongo que lo siguen viviendo, se percibe en lo que contás de él y lo cotidiano de todos los dias.
No digo mas nada, no puedo.
un beso
Ay, Ana, si yo supiera contestar alguna de esas preguntas por anticipado, sería una persona tan sabia! Creo que una va viendo, no? Entre cómo se suceden las cosas, cómo se van SINTIENDO las cosas… y sí, yo fui muy miedosa, no te lo voy a negar. Recién veníamos en el auto hablando con Cucurullo de esto, justamente: inclusive las cosas buenas que nos pasan son complejas, y también necesitan de nuestra parte un “saber estar a la altura de las circunstancias”, porque necesitamos desprendernos de algunos prejuicios, estructuras o como quieras llamarlo, para evolucionar y aceptar estos nuevos y buenos cambios. Un poco lo que hablábamos en tu blog, también, referido a la partida de tu monstruo mayor a París, no? Se va a aprender y a vivir una vida mejor, pero implica un desapego tuyo también, como mamá que quiere compartir y que está atenta al bienestar de su hijo.
Bueno, yo me tuve que desprender de muchas cosas para aprender a estar con el Amor de Mi Vida, y él para estar conmigo, también…
Cariños.
Qué linda historia Verito!! Y qué lindo escribís!
La conocía (en parte) y, aún así me emocionó hasta hacerme saltar alguna lágrimas.
Jugarse por amor, dar ese salto al vacío que nos eriza la piel por un lado y nos hace doler la panza por el otro, reconocer a nuestro elefante blanco cuando lo vemos (creo que te conté acerca de esa teoría alguna vez) requiere no sólo buen ojo sino una dosis también importante de valentía. Es también exponerse, animarse, asumir riesgo…en definitiva vivir, no?
Brindo por vos y tu Cucurullo y por esa aventura que empieza cada mañana!
Un beso grande!
Gracias, Palito! Cuando uno cuenta estas cosas se entienden mejor muchas otras, no? Como por ejemplo, que a pesar de los golpes duros -que todos tenemos y nosotros también hemos tenido-, sigamos privilegiando lo que sentimos y el querer estar juntos. Como ustedes y tantas otras parejas que deciden quererse todos los días, otra vez y un poco más todavía. Besos.
Ufa….!!! Ufa…(de nuevo)!!!! No ves que hace un calor insoportable y que tengo que trabajar…!!! Y encima de eso leo esto y me haces llorar de emoción…
Pero mis “ufas” son más que nada a modo de “protesta” porque con esta historia, que seguí en sus tres hermosísimas partes, no me dejás más excusas para cerrar la puerta (tipo “El secreto de sus ojos”) y dejar atrás un pasado amoroso poco productivo.
Y tan cómodo que yo estaba con mi vida de solteron…
Basta de estas historias… jejeje… porque al final voy a terminar creyendo en el amor…!!!
Es sanamente “peligroso” leerte. Vale el oximorron. Por eso me gusta tanto como escribis… Por eso mis “ufas” y mis “quejas” están envueltas de gratitud…
Abrazo…!
Gracias, Ale! La vida cómoda de solterones nos seduce muchísimo cuando todo lo que se avecina es un quilombo importante y, creéme que te entiendo, da como fiaca, ganas de tirar la toalla y descansar un ratito en el colchón bien suavecito y mullido de la individualísima soledad… ja! Y está bien, a veces es necesario sentir eso, pero en algún momento todos renegamos de esa comodidad y, aunque lo neguemos con los ojos bien abiertos, creemos en todas y cada una de las historias de amor que nos cuentan en el camino porque sabemos que una de ellas será la nuestra. Así que mucha fuerza para lo que viene, mi querido solterón expatriado de alllguna historia que ya me vas a contar…
clap clap clap por el amor…
Eso sí: pobres gatos, quedaron huerfanitos…
besos
No te preocupes por ellos, Milenius, queda mucha gente solterísima con ganas de convivir con un bicho cuadrúpedo antes que con un señor de verdad… ja! Cariños!
BRAVOOO, BRAVOOOO (aplausos, aplausos)
Me pareció re tierno que tu Cucurullo haya cazado de una el escobillón; jua jua juaaaaaaaaaaaa
Y además te ahorraste toda presentación protocolar fastidiosa y stressante porque ahi ya estaba toda tu gente querida.
Le preguntaste a Cucurullo si al dia siguiente no le ardían mucho las orejas???????
Cariños!
A Cucurullo toddda la viddda le ardieron las orejas, Cintia! Desde que empezamos a salir, porque con semejante historia, i-ma-gi-na-te!
Con respecto a las presentaciones estresantes, te cuento que por un rato largo fue medio complicada la situación con mi familia, porque cuando lo presenté como “mi novio”, resulta que todos ellos lo habían visto ya… en mi casorio de blanco merengue!
jaaa! Quiero transcribirles un párrafo de un mail de Gaby T. (quien salió del departamento junto con Rodri y otros al final de esta historia), ya que este post hizo que fueran y vinieran entre nosotras un par de mensajes. En uno de ellos fue también mi pedido de disculpas porque aquella vez “le cerramos la puerta en la espalda”, qué maleducados!:
“Pleaseee!!! Never mind!!!! No has sido maleducada, y si lo has sido, las circunstancias lo justificaban… Algo así como el fin justifica los medios, jeje!!!
Yo, que soy una romántica incurable, recuerdo haberme ido muy feliz de tu casa esa noche. Rodri! Qué lindo personaje! Aún lo ves??? Me parece que no esperamos mucho para salir… Creo que al toque bajó alguien que salía… Ups! No recuerdo ese detalle… Los 40 se están haciendo notar en mi memoria.”
Conclusión: qué bueno tener amigos poco rencorosos, no?
Imagino que como tantas historias, el veredicto lo ha dado el tiempo. Algo así como que la parte más sustanciosa debe haber ocurrido luego de las “2000 y pico de palabras”, aunque seguramente escribirlas tendría menor impacto emocional (aunque hay muy buenos relatos al respecto en otras entradas del blog). El peso de las rutinas, la aceptación de las debilidades del otro, el aprendizaje comunicacional y la generosidad son algunos de los temas en que las relaciones se juegan en el tiempo. Seguramente el afortunado Cucurullo fue transformándose de a poco, en el amor de la vida de Vero. ¿Cómo saber a priori que las cosas serían así? Sencillamente no se puede. Por eso, creo que debemos aceptar riesgos, errores y fracasos si queremos llegar al final feliz que empieza después de los carteles. Una vez más un muy valiente y lindo testimonio. JMB
Es verdad, Juan Manuel, lo relamente sustancioso vino después de las primeras dos mil palabras. “El amor después del amor”, no? Por eso esta trilogía de posts tratan, solamente, de “un nuevo comienzo”, y el devenir del tiempo y de las decisiones que hemos tomado en estos años han hecho que todos estos recuerdos tengan valor para nosotros. Sinó, sería otra historia más de ésas que no superan el primer portazo. Buenísimo que hayas rescatado eso, Juan Manuel, para que en el mareo no nos creamos que los comienzos de las historias de amor son nada más que finales felices. Cariños.
QUE LINDA HISTORIA DE AMOR VERO!!! (SIIIII, aunque suene cursi!!)
Una historia de amor igual a la que cualquier mortal tendria derecho a tener: con algunas idas, vueltas y venidas (para que no sea aburrida y en cambio digna de ser contada, y taaaa bien contada), con algunos momentos de dolor (que una vez que pasan, nos damos cuenta cuanto aprendimos de ellos), pero sobre todo con final feliz!!!!
Bueno, Adry, como vos decís, todos tenemos derecho a vivir historias felices, y sobre todo, creo que todos tenemos la posibilidad, también. Pero también es cierto que no es fácil colgarse de la liana y andar esquivando los árboles durrrros como la piedra que andan dando vueltas por el paisaje, para no estrolarse contra ellos. Eso se logra con el tiempo, y es lo que viene después de estos “comienzos”, no? Besos gigantes y muuchas gracias por tu buena onda de siempre.
Recien hoy termine de leer la historia, en este momento y la verdad es que como dice Palito, emociona aunque uno ya la conozca en parte, porque de los detalles del escobillon, la puerta que cerro no se quien y la gente atrapada en el pasillo, nunca supe. Excelente Vero, y deduzco que de ahora en mas, cuando estemos en tu casa y tu Cucurullo agarre el escobillon, es hora de irse, no? jaja. Me encanto y mas aun me gusta porque todavia me acuerdo de ese dia en el que se casaron y el amor con el que lo mirabas, que me emociono muchisimo, el mismo amor con el que lo seguis mirando cada vez que los veo juntos. Felicitaciones!!! Un beso enorme!!!
Gracias, Lau! Sí, el escobillón es toda una señal de “basta ya”, eh? Decí que con ustedes hay confianza, si lo ven empuñando en casa esa “arma doméstica” yo les aconsejo sacar a relucir estos antecedentes: se va a poner colorado hasta las orejas y nos va a habilitar otra hora de sobremesa… ja! Besos.
Hermosa historia de vida. Yo conocia solo la primer parte..
Me gusta como esta dividida y tiene todo sentido.
Y asi, la tercer parte comienza: “Así que me dediqué a ser feliz -lo más y mejor que pudiera..” lugar sabio al que llegamos después de haber hecho tanto ensayo de prueba y error por salir del lugar en el que estamos.
Y cuando llegamos a ese estado de paz y orden interno (y no de la boca para afuera), el Cosmos se alinea y recibimos las sorpresas mas lindas de la vida…
Marina, creo muchísimo en eso que decís: cuando andamos por la vida en paz y con algo de orden en la sesera, las cosas se aliean también en el afuera. Besos gigantes!
Y quien dijo que las segundas partes no son buenas??? , es una historia hermosa y emociona, Cucurullo un capo primero por ponerle tope a los idas y vuelta, ese frenazo en la calle y posterior despedida me parece que fue fundamental para que la historia termine como termino….o mejor dicho como sigue al dia de hoy…..
Segundo por tomar la sarten por el mango el dia de tu cumple….muy bueno!!!!
Y me encanto Vero eso de asumir la soledad y no sufrirla, sino sacar ventaja de eso para acomodar los tantos…..muy muy pero muy linda historia de amor!!
Pobre Cucurullo, hoy que lo conozco tanto sé mejor que nadie que tiene una paciencia de amianto: cómo hice para rebalsar ese tope en aquellas épocas, yo todavía no lo entiendo, Javi… jaaaaa! Pero bué, en los momentos importantes se jugó entero, así que todo el “mientras tanto” lo tomo como lo que fue, un período de pleno aprendizaje personal.