Instructivo infalible para ser una mujer elegante

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Ser elegante es uno de los pocos vicios con los que una “mujer de cierta edad” puede ilusionarse en esta vida. Me refiero a esos vicios que sientan maravillosamente en sociedad, por supuesto. Porque para ser considerada una “señora distinguida”, mi querida, no hace falta ser impúdicamente joven, aunque sí es necesario respetar ciertos principios que implican, como es de esperar, algunos sacrificios:

- Ser flaca flaquísima. Ser delgada es condición indispensable para ser elegante. La ropa debe colgar de tus huesos, literalmente, como de un palo de escoba.

- Es más importante tener cara de “bien conservada” que de sexy muy guarra.

- Concomitante con el punto anterior: si es necesario o urgente contratar a un cirujano para hacer “retoques”, las modificiones deben ser pequeñísimas y no notarse demasiado: la rubia siliconada y con cara de colágeno que sueña con ser la novia de un futbolista no aplica para nada en este target. Que quede claro: es preferible dejarse una línea de expresión aquí y otra allá a ser condecorada Miss Tintorería del Tercer Milenio (planchada & sin arrugas). Las mujeres sin expresión no se asemejan a señoras bien cuidadas, sino a momias en buen estado de conservación.

- Accesorios: pocos, en tonos combinados y de buena calidad, nada de pilas de bijou colgando de tu cuerpo que te hacen parecer disfrazada de árbol navideño en época de liquidaciones.

- Si es perentorio decir una vulgaridad, que sea en otro idioma. Quedará mucho mejor, sobre todo porque la mitad de la gente que te escuche no la podrá entender.

- Y por último, pero no por eso menos importante, está este temita de la discreción: me refiero a sugerir sin mostrar, y hacer un silencio constructivo cada tanto. Porque de vez en cuando hay que escuchar al prójimo, o hacer de cuenta que en eso estamos. No hay persona que parezca más brillante que la que pone cara de inteligente y no dice ni una palabra durante un rato largo, mirando concentradísima a aquél otro que en una reunión lleva la voz cantante.

Y a recordar siempre, mi querida, el sabio slogan que debe guiarnos en esta búsqueda de la Paquetería Pacata: Red Carpet sí, Zona Roja no!!!!

14 Responses to “Instructivo infalible para ser una mujer elegante”


  • Hay tantas recetas como personas. Algo así como la lectura.
    Pero de este instructivo tipo “Elegancia moderna pa(’)ra la mujer fácil(onga)”, suename a lugares very tipical. Que obviamente abundan urbi et orbi, y más en nuestro (bendito) país.
    Sin embargo, luego de tanta silicona, y lugares comunes ande nos llevan la TV, y las revistas dominicales, pareciera que las minoltas han de tener lobotomía como condición sine qua non, precisamente para aspirar a tener 15 segundos de “fama”.
    Particularmente, prefiero las damas que obvian este paso, y se muestran con sus personalidades y particularidades, del estilo de Juana Molina, o Marcela Pacheco.
    Aunque también aplicarían otras damas (no blondas), del estilo de Canela, o Violeta Urtizberea.
    Personalmente, me encantan las damas que se muestran tal como son. Con el nazo de la Streissand, o los años de la Mirren. Sin retoques de Pitanguy, ni Photoshop.
    Como diría mi Vieja: “de la naturalez a la mesa”.

    • Jaa! Sí, es cierto, es un estereotipo de mujer, y muuuy dependiente de la visión que el otro tiene de ella. Es cierto también que es muy común en países conservadores y en esa parte de la sociedad que es bien cerrada y addora este estilo clásico de elegancia femenina. Pero fuera de esos extremos, también es un aspiracional bastante frecuente, en todo o en parte, de toda mujer bella cuando ve que se pasan los años de la primera juventud y tiene que optar entre comprarse otra nueva, en clínicas de estética y cómodas cuotas, o tratar de descubrir su propio estilo de la elegancia, más bien heredado que original, pero que está ahí desde que a Eva se le cayó el primer diente (definitivo, no de leche) después de morder la manzana. Cariños.

  • Ya que se reomontó a Adán y Eva, invitola a iluminarnos sobre la antecesora de Eva, la pseudo-oculta Lilith, que le parece?

  • LO IMPORTANTE ES QUE SEA AUTENTICA, ARRUGA MAS O KILO MENOS, SI HAY QUE DECIR UNA VULGARIDAD Y EL ENTORNO LO AMERITA, QUE LO DIGA EN PERFECTO CASTELLANO Y CON SIGNO DE ADMIRACION!!……….TAL VEZ ME EQUIVOCO PERO ME PARECE QUE UNA PERSONA (HOMBRE O MUJER) LLEGA A UN CIERTA EDAD CON MAS CERTEZAS QUE DUDAS, HAY QUE CUIDARSE Y ESTAR BIEN PARA UNO ESO ES MUY IMPORTANTE, LO DEL SILENCIO CONSTRUCTIVO IMPORTANTISIMO A CUALQUIER EDAD!!!!!

    • Ay, Javi, al fin un poco de cordura (y de gordura!) en este post!!! jaaa! Es verdad, hay que cuidarse por uno, y algún kilín de más no debería ponernos histéricas. Es que las mujeres tendemos a estar muy dependientes de la mirada de los demás, y con los años, de LAS demás también. Y también está bueno eso de que debemos aprender a decir las cosas como son. Lo del silencio constructivo… confieso que estoy aprendiendo. No siempre me sale. No soy de contar secretos o cosas así, pero por ahí soy demasiado sincera con algo que opino y que a otro le puede molestar y yo, francamente, me pude haber guardado. Pero tengo gente tan buena alrededor que hasta me perdonan alguna que otra metida de pata. Es que de chica fui bastante impertinente y de vez en cuando me sale la niña tremenda de adentro… ;-)
      Un beso gigante.

  • con relación al párrafo de la discresión, aplica la frase de cabezera de mi cuñado (lleva una malapalabra, pero como en inglés no se como se dice, me voy a animar en castizo, nomás, porque aaaaaviso, para ser una ¨mujer elegante¨todavia me faltan muuuuuuuuucho años, porque, dicen, eso sucede despues de los 40, jaaaaaaaaaaaaaajjjjj!!!!) “Es preferible callar y que todos crean que sos un boludo a hablar y que ya no queden dudas”

    • A mí me parece mal negocio andar despejando ese tipo de dudas en los demás… y gratis, pudiendo evitar el papelón! Así que me temo que sí, Adri, es MUY atinado ese consejo que tu cuñado anda propagando por ahí. Cariños.

  • creo que la mejor elegancia es envejecer con dignidad, no quiero decir dejarse estar y escudarse en los años para justificar el no cuidarse.
    Pero tanta cirugia, tanto retoque, tanto querer ser o parecer un tiempo que ya pasó, me parece patético…a veces me da un poco de miedo terminar asi, no poder ver la realidad, ver solamente la imagen que tenemos en nuestra cabeza y no la que nos demuestra el espejo… aunque supongoq ue el sentido común (espero tenerlo) pone todo en su lugar!

    un beso

    • Es cierto, el sentido común pondrá la cabeza en su lugar. Porque todo lo otro se irá descangayando, diría el tango, pero qué se le va’ser, Ana, mientras se vaya cayendo de a poco, nos iremos acostumbrando! Lo feo es el alud, ese venirse abajo del todo y para todo, abandonarse. Eso no lo aceptaremos, como no aceptaremos la “cirugía histérica”. Los cambios que vengan naturalmente, con la edad, los aceptaremos con esa cabeza en orden de la que hablamos en primer término, claro que sí!

  • Al leer este articulo, la verdad me decepciono. Es tan absurdo como hueco, y teniendo en cuenta que la elegancia viene por otro camino, el articulo presente, a mi criterio, es totalmente inválido. Si, considero que es sumamente vulgar el creer ser “elegante” y sin embargo ser una señora cuya cara es mas parecida al plástico que a una real. Y por lo general, dichas señoras con múltiples cirugías para “escapar del tiempo”, también están ligadas, sin generalizar, con la soberbia, la ridiculez y la humillación publica sin del conocimiento del propio. Sin embargo el tema planteado en esta página, es el otro extremo, y realmente la elegancia no es eso. Como ser “flaca flaquisima, que la ropa cuelgue de los huesos” es ser elegante? Este tipo de comentarios hacen que chicas de mi edad, 18 años, o mas chicas y mas grandes caigan en el grave error de una mala alimentación, en la bulimia y anorexia. No sabia usted que años anteriores a los nuestros las mujeres consideradas Bellas, y Elegantes eran las gordas, blancas y sonrosadas?? Tal parece que no. La elegancia no viene de la mano de la delgadez, de la ropa de marca y cosas tan frívolas como ello. Viene de la mano con los buenos modales, que lamentablemente se han ido perdiendo, con el amor propio pero no egoísmo ni soberbia. Viene de la mano del querer Escuchar, OYENDO, y no esa tonteria que más arriba dice que es “hacer de cuenta” que oís a los demás. Mil disculpas, pero este articulo es una verdadera ridiculez, es lamentable y da pena. Chicas no se dejen guiar por textos como este, que de elegancia, sólo tienen la letra “e”. Au revoir

    • Belén, me alegra mucho que hayas escrito este comentario de descargo… en realidad, estoy en un todo de acuerdo con lo que pensás. El artículo posteado es, nada más y nada menos -pero sobre todo nada más- que un compilado de lugares comunes que yacen en el imaginario de muchas mujeres de hoy en día, y sobre todo, que están amontonados en un tono irónico. No es otra cosa que una tomadura de pelo para desenmascarar lo artificial que hay en estas actitudes y provocar, de alguna manera, conclusiones como las tuyas. :-)

      Beso grande.

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