De chica sufría viendo cómo el Coyote diseñaba complejísimas trampas para atrapar al Correcaminos: ya sabía de entrada que lo que fuera que hubiera dentro de la caja “ACME” terminaría hecho trizas contra el televisor, al lado de un Coyote enojado y sufriente. A lo lejos vería volar sobre el pavimento a un Correcaminos vivito y coleando. Alegremente. Ni enterado de la situación.
Pobre Coyote, todo tan planificado, organizado y frustrante.
Una de las ventajas de la espontaneidad es que provoca efectos que vienen a cuento de esos giros inesperados del día. Si nos subimos a ese tren, resulta que al rato y porque sí nos encontramos viviendo un momento de amor que no habíamos provocado, una conversación reveladora con los hijos, una cena casual y cálida compartida con amigos.
Y otra de las ventajas de la espontaneidad es que los regalos que ofrece son siempre bien simples: cuando la realidad se abre en ese momento como una flor lo que se ve ahí adentro no son situaciones rebuscadas y complejas, sino pequeños instantes improvisados que traen alguna sorpresa delicada y sutil.
Planificar ciertos acontecimientos o actividades ofrece ventajas para ordenarnos la vida. Pero pareciera que no hay que andar planificándolo todo: las cenas con amigos los viernes, las de pareja los sábados, los martes orquídeas y los jueves en esta casa se cena pastas. Persiguiendo la eficiencia para administrar mejor la vida cotidiana, acatamos pautas de ordenamiento que no son exigibles por nadie, como Coyotes fanáticos obedeciendo instructivos de una invisible caja ACME.



En realidad, la espontaneidad empapaba los inventos del coyote. Ni el sabia que iba a pasar, el plano sobre el papel jamas era el invento tridimensional, por eso fallaban.
Ahora el correcaminos un hipocrita maal.
Abrazos
Hay planificaciones que hacen al orden basico…….quien retira los chicos del jardin, quien lo lleva al club, el que llega primero cocina etc etc, no se puede vivir en una improvisacion total, sobretodo cuando hablamos de una familia.
Pero tambien es cierto que no se puede planificar todo, programar toda las semanas de nuestras vidas,perder espontaneidad,el no improvizar sobre la marcha nos deja sin sorpresas y no sumerge en eso tan odioso llamado rutina, muchas veces las cosas improvisadas salen mejor……un viaje una cena con amigos etc.
Con respecto al coyote………..por suerte llego el dia en que se comio al correcaminos……..espero que silvestre pueda lograr lo mismo con piolin!!….en definitiva los pajaros son todos botones!!!!
Lemonchelo, el Coyote era un cabeza dura (o un idealista, yo no sé), hacía tiempo que debería haber dejado de pretender cazar a ese bicho inmundo. Y que se hacía el distraído, sí, tal cual. En realidad, el bicho complejo de esta historia es el Correcaminos. Deberemos hacer un post sobre él para sacarle la careta y llegar al fondo de esa personalidad tan insensible.
Javier, te confieso que yo soy de generarme estructuras y planificaciones varias sin andar esforzándome mucho. Pero no quiero perderme de vivir esas bocanadas de aire amable que tiene la vida cuando yo no ando reservándole los momentos de disfrute con tanta anticipación. Por eso escribí este post, como recordatorio.
Silvestre y Tweety, otra pareja para arrinconar en el paredón de este blog. Ya sucederá.
Tan de acuerdo estoy con el fondo del posteo que les cuento mi experiencia personal en el tema. Como soy médico, docente y tengo muchos intereses estoy más ocupado que lo que desearía. No me quejo, muchas cosas buenas obtengo de ello, pero necesito bastante planificación en mi agenda, créanme. Por eso, a veces fantaseo con cómo sería un día ideal o un tiempo ideal con todo el tiempo disponible. Al hacerlo, inevitablemente termino agendando tiempo para estudiar cosas pendientes, para leer, escuchar música, entrenar, escribir, volver a mi programa de radio, ver películas, ir al teatro, hacer cursos, dedicarle más tiempo a la Fundación, etc.
Antes de terminar mi sueño me encuentro con que tengo el mismo problema que hoy, ¡me falta tiempo para mi familia, mis amigos y para hacer nada, entre otros! Este mismo problema pasa con mucha gente al fantasear cómo sería su vida ideal (es decir, terminan teniendo, luego de llevar la fantasía hasta el final, los mismos problemas que en la actualidad). Hasta una pequeña novela escribí alrededor de este tema (”Soledades en Venta” por si a algún trasnochado le interesa).
En definitiva, creo que esas cosas que deseo, las disfruto mucho cuando las obtengo, espontáneamente en general, casi robándoselas a mi rutina. Planificarlas en cierto grado ayuda, pero transformar en obligaciones y exigencias lo que son elecciones es casi un contrasentido. Por eso, me parece bueno pensar la propia vida y dejar el margen necesario para disfrutarla bien, en cada cosa que hacemos, en las que no hacemos y en nuestros sueños. Hoy me siento un poco cansado, pero al pasar entré en el blog y terminé disfrutando de la creatividad y claridad de Verónica en este posteo y escribiendo, por el puro gusto de hacerlo. JMB
Es cierto Vero, la espontaneidad a veces nos sorprende con momentos que no pudieron ser mejores, ni planeandolos con tiempo!
Pero esto tampoco quiere decir que si planeamos momentos no van a ser disfrutables, y que solo valen si son espontáneos.
Yo lo vengo corriendo a mi hermano para ver dónde pasamos la +Navidad, porque con su respuesta “aca no porq esto”, “alla no por el otro” y enfrente menos que menos para no cruzarme a tal resulta que no podemos ponernos de acuerdo ni siquiera en donde vamos a cenar y según mi cuñadita” tu hermano lo va viendo sobre la marcha” jajajajja EXACTAS PALABRAS por eso me causó gracia el título de hoy.
En fin, creo en la espontaneidad pero creo también que planificar cuando llevamos una vida bien ocupada teniendo mucho por hacer es necesario porque hasta nos permite hacernos de mas tiempo libre.
Ademas que como me gusta vestir las mesas al menos quisiera saber si cenamos en una mesa cuadrada o redonda, pucha digo…
Será que cada vez mas detesto lo improvisado???
Cariños
Les mando un saludo a todos los que nos encontramos siempre en este blog.Aguante Vero! autenticamente marca ACME .
pd:siempre deteste al correcaminos!!!!!!!!!!!!!!!!!
Hablando de espontaneidades varias y de lo bueno que es no andar planificándolo todo, les cuento que leo sus comentarios -todos tan acertados, como siempre- dos días después de lo que yo tenía previsto! Por motivos ajenos ajenísimos a mis planes cotidianos, no pude estar frente a la pc de mi casa en estos días en ese momento matutino que le dedico al blog (entre otras cosas, porque se rompió nuestra PC), así que recién ahora me puedo conectar un rato y leerlos… y retomar el posteo diario! Un beso gigante a todos, desde la notebook de Cucurullo que evidentemente no es marca ACME, como la PC hogareña.