1. Tu marido te regala para el aniversario de casados un plan “Mujer Divina” en Gatu-bella, que consta de diez sesiones de crioterapia para eliminar toxinas y adiposidades localizadas.
2. La única bombacha que te queda cómoda es esa rosa que te regaló tu abuela para Año Nuevo, que tiene la cintura por arriba del ombligo y que tu sobrino, que está en la edad del pavo, llevaba esa noche atada al cuello como si fuera la capa de Superman, mientras tiraba cohetes y bengalas junto a la mitad más inmadura de la familia (todos mayores de cuarenta años).
3. Se viene el verano y lo que te queda más sentador para exhibirte por la costa argentina es una especie de disfraz holgado de Buzz Lightyear, bien blanco y playero: grande, sin cuello, sin forma, que te cubre todo el cuerpo hasta las pantorrillas.
4. Tu hija adolescente no te hurta ya nada de tu placard, excepto las fundas para almohadas adicionales que necesita cuando vienen sus amigas a dormir.
5. Cambiás repentinamente tu destino de vacaciones para este verano: vos, que morías todos los años por ir a la playa a insolarte todo el día en bikini, ves con cariño esas fotos de cerros montañosos con picos nevados. Con histérica sorpresa, un día te encontrás en el placard los borceguíes que usaste en el viaje de egresados a Bariloche en el ‘87 y lo considerás una señal de que hay que irse a esquiar en familia este mismísimo febrero.
6. Si de todos modos vas a la playa, en todas las fotos que subís al facebook y en las que estás en malla, se te ve nada más que la cara (tres cuartos perfil derecho), para que no se te noten la celulitis, los kilos de más y tampoco los mofletes de nena cachetona al estilo “Ricitos de oro”.
7. Tus amigas, que antes eran “de contextura normal” ahora te parecen todas flacas escuálidas.
8. Mirás por dentro tus pantalones del año pasado y pensás: cómo hice para entrar acá? me los ponía con fórceps? Lo que no te entra en la cadera tampoco te entra en la cabeza.
9. El corte estilo Imperio, que solamente usabas cuando estabas embarazada, es el único que encontrás sentador para tus camisas y vestidos en esta temporada.
10. Antes podías disfrazarte de Barbie para una fiesta (ni Dios ni Mattel lo permitieron, pero pudiste haberlo hecho) pero ahora, en un dos por tres, el disfraz de Barney tiene tu nombre.
Llueve en Buenos Aires. La tormenta de Santa Rosa ha llegado a la ciudad con unas horas de retraso. Casi puntual, para los amantes de las leyendas y las profecías.
Qué fue lo que dijo Pirro después de vencer a los romanos aquella vez? “Otra victoria como ésta y volveré solo a casa.” Es que había perdido miles de hombres en la batalla. Una derrota honorable hubiese sido mejor que una victoria tan costosa.
Se viene el calorcito en Buenos Aires y, como diría el viejo Karl (Lagerfeld, no Marx): “El problema de la gente rica es que siempre hay otra más rica”. Bueno, sí, también podría ser una frase de Karl Marx, suena como si lo fuera. Pero es de Lagerfeld, ese diseñador de moda tan excéntrico que adelgazó 36 kilos para usar cierto vestuario en tamaño tallarín que le quitaba un par de décadas a su figura.
Cuando yo tenía veintipico de años iba por la vida con una seguridad en mí misma a toda prueba, porque me sentía en libertad de dar vuelta el mundo como una media. Alguna vez armé una valija un viernes a la mañana (puse una bikini y una bufanda, porque no sabía a dónde iría), me la llevé al trabajo, y a la tarde a última hora me bajé de un taxi en Aeroparque. Allí decidí, viendo las tarifas de los tickets de vuelo vigentes a último minuto, a qué lindo lugar del país me podía ir en avión a pasar el fin de semana. Era usual planificar con casi nada de anticipación un viaje a cualquier lado con alguna amiga. Es que estaba en una situación ideal para aventurarme a explorar el mundo de esa manera: ya me había recibido y tenía un buen sueldo, pero no una familia a cargo. Una combinación “explosiva”.
Después de Cervantes, quién creen ustedes que es el autor más leído en castellano? Corín Tellado, por supuesto. De hecho, Corín Tellado es la autora más vendida en nuestro idioma. Ya figuraba en el libro Guinness de los Records del año 1994 por la cantidad de ejemplares vendidos de sus obras: 400 millones de esas novelitas rosas que “nadie leyó” (?) y evidentemente “nadie compró”. Quisiera conocer a ese tal Nadie, porque tiene todos los ejemplares que faltan en las estanterías de las librerías. Como 400 millones.
Cuando estoy tomando un café con alguna amiga en mi barrio y le digo: “ahora me tengo que ir a trabajar al centro” generalmente recibo esta contestación: “aaahhh… al centro???? uyyynóóó!!! Qué cosa molesta irse hasta allááá!”
Se acuerdan de la película “Sexto sentido”? Cuando la terminé de ver por primera vez me invadió una sensación de vulnerabilidad. Mis sentidos, todos, graciosamente habían sido burlados (desde el título me venían previniendo, mirá vos).
Ustedes ya lo deben saber, pero sus hijas a lo mejor todavía no: el mundo no es color rosa Barbie. Tiene muchos otros matices interesantes.
- Tiene una casa muy de plástico y muchas amigas de plástico también, una más bonita que la otra. En el fondo ver tantas flores hermosas juntas es una lástima, porque evidentemente sólo les queda competir entre ellas y la pobre Barbie con lo buena que está ni siquiera puede hacer alarde de ser la chica más linda del barrio.


