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Diálogo íntimo con un pato de goma muy curioso

el pato de goma se fue por ahíSiempre se vuelve al primer amor. O al lugar del crimen. Porque donde hubo fuego, cenizas quedan.  Cuántos lugares comunes para decirles que el pato volvió a nuestro lugar común: este humilde blog.

Volvió porque necesitaba respuestas (quién no las habrá necesitado alguna vez, yo no se lo reprocho, imagínense).

Les contaba que volvió, de madrugada, luego de una fiesta con mucho olor a caucho. Ya saben, lo típico: patos de goma, siliconas de implante para chicas que sueñan con ser pulposas, ese tipo de invitados.

Y el pato vino y me encaró, así, de sopetón, con la pregunta que es la madre de todas las preguntas en un blog:

“Por qué cuernos estás escribiendo esto? para qué lo hacés? con qué oscuro objetivo? hay millones de blogs, es necesario escribir uno más?”

Ahí nomás apoyé los codos en el borde de la bañera de este blog, donde el pato chapoteaba, expectante.

Y le conté la verdad verdadera, gente, la que ustedes intuyen si se ponen a hilar finito:

- Es que vos hacés cosas por el puro placer de hacerlas, sin que te paguen, sin que te obliguen ni te apunten con una pistola en la cabeza (justo al pato le fui con esta imagen, habiendo pasado lo que pasó en el primer capítulo de esta historia.  Pst! No me di cuenta. Qué poca delicadeza). Hay cosas que hacés por la satisfacción que te proporciona el poder hacerlas y disfrutarlas con otros. Y es lo que todavía nos hace confiar en el género humano, esto de que todos podamos hacer cosas para compartir con los demás con alegría y sin esperar que nos paguen por cada uno de los servicios prestados.

Tengo una amiga muy tuerca que porque sí, porque se le da la gana ser buena leche, me acerca hasta mi casa  con su auto si me encuentra caminando por el barrio. Ella tiene sus cosas que hacer y a mí me encanta caminar, pero ella igual me lo ofrece, simplemente porque le gusta tener  conmigo esa gentileza, y de paso charlamos un rato y nos ponemos al día mientras  recorremos esas pocas cuadras.

La empleada que trabaja en casa recolecta ropa que otros descartan, la arregla y la lleva a un ropero comunitario de una iglesia que hace donaciones entre los más humildes de su barrio. Es muy habilidosa con la aguja y el hilo y “no le cuesta nada”, como dice ella.

Mi mamá es docente y realmente enseñar es su vocación. Durante toda mi infancia tuvimos en casa una procesión de chicos que necesitaban clases particulares para seguirle el tranco al colegio. Algunos pagaban, otros no porque no podían. Y los que pagaban una hora, se quedaban dos si no habían terminado su tarea. Y mi mamá no se fijaba en si ganaba o perdía con cada uno de esos chicos sentados a la mesa del comedor, porque le gustaba enseñarles y que se fueran con algo aprendido.

Hay gente que cuida perros abandonados, gente que te trae una torta casera cuando viene de visita a tu casa (pudo comprar una en cualquier supermercado, pero le gusta preparar algo rico para compartir con vos), hay quien te regala espontáneamente un CD con las mejores canciones de esa colección que armó con tanta paciencia y dedicación, hay quien te saca fotos en una reunión y te las manda para que tengas un recuerdo, hay quien se ofrece a comprar con entusiasmo el regalo de cumpleaños para un amigo en representación de unos cuantos, hay médicos que atienden gratis a sus pacientes y hay hijos que te regalan flores  porque se les ocurre y no porque sea el día de la madre.

Hay amores, afectos, dones repartidos y recibidos por todos lados. Hay buena energía que va y que viene donde hay vida en abundancia.  Claro que también hay todo lo otro, pero de la existencia de ese “todo lo otro” nunca dudamos.

Cuando alguien hace algo por el gusto que le provoca el compartirlo alegremente con los demás, está haciendo una de esas cosas lindas que hacemos a veces los seres humanos. Todos los seres humanos.

Y los patos de goma  a lo mejor también.

Cuarto capítulo de la novela del pato víctima de una blogger muy cruel

el pato en una fiesta de disfracesSer una blogger muy cruel no es para cualquiera. Lo peor que te puede pasar cuando tenés prisionero a un pato de goma para  pedir de rescate más comentarios en tu blog, es que el pato se te escape de la bañera. Y del baño. Y de tu blog.

Y más terrible es todavía que el referido pato sea visto poco tiempo después en una fiesta de patos plásticos cualquiera, disfrazado de Mario Baracus, bailando feliz arriba de los parlantes. Despreocupado, como si nunca hubiese sido una víctima  ya tristemente célebre (?) de cierta blogger muy cruel.

Conocen ustedes el concepto de “resiliencia”? Es una capacidad que tienen los seres vivos.  Se supone que esa cualidad te permite sobreponerte al dolor e inclusive volverte más fuerte por haber vivido lo jodido que hayas vivido.

Creo que el pato está saliendo fortalecido de la situación. Y la crueldá inconclusa, mis queridos, no tiene peor castigo que terminar siendo burlada por la risa y la actitud alegre del que se prepara para que su vida sea una fiesta (o un festín).

De todos modos, aún con el pato de partusa, yo sigo leyendo y respondiendo todos sus comentarios, que ahora sabré que son por absoluta decisión personal, ya que no hay extorsiones de por medio.

Son todos bienvenidos. El pato también.

Capítulo 3 de la saga del patito víctima de una blogger muy cruel

patoescapado Yo sabía que esto iba a pasar: el patito de goma, con esa cara de inocente que tiene, se terminó escapando de la bañera – prisión.

Ayudado por esas alitas plásticas made in Taiwán que supo conseguir en una fábrica asiática superpoblada por obreros esclavos, trepó por el inodoro símil Riachuelo que estaba a su lado -ese día había de cena pasta con brócoli, un plato mooy digestivo- siguiendo su derrotero hasta el rollo del papel higiénico, donde fue visto por última vez.

No, no ha pasado el pato cautivo por el Síndrome de Estocolmo, por lo que sabemos hasta ahora, al menos. El muy jodido no ha sentido en estas semanas de forzada convivencia en el blog ni un poco de amor por su captora o de identificación con la causa. Así que no sería mala idea titular este nuevo capítulo de la historia como: “el caso de la blogger víctima de un patito muy cruel”.

Porque el bicho se fue por ahí, saltando azulejos, y me rompió el corazón.

Capítulo 2 de la fotonovela del pato víctima de una blogger muy cruel

pisandoelpato Bueno, he desistido de eliminar al pato con un arma de fuego porque no me gusta el olor a pólvora, y menos el de plástico quemado.

Pero me resisto a dejarlo ir así, sin más, porque demostraría mi debilidá de carácter y, sobre todo… porque me encantan sus comentarios, mis queridos!

Así que no, no pienso eliminar al pato con armas de fuego de juguete. Pero si ustedes no siguen opinando en el blog, puede que el pato reciba un pisotón bien fuerte de ésos que lo hacen protestar con un chillido espantoso de silbato afónico… ustedes conocen la situación, no es el primer pato que sufre las consecuencias de una blogger desalmada munida de un pie emocionalmente inestable.

Ya algún día saldrá a la luz la verdadera historia de la esclavitú de los patos de goma. El periodismo sensacionalista se ocupará de ello, seguramente, en cuanto termine de investigar los negociados políticos de los países emergentes. Mientras tanto, el pato se queda acá, aprisionado bajo una media de lycra.

Lectores extorsionados por una blogger muy cruel

comentarios Para los que leen blogs y no hacen comentarios, acá va una amenaza bien directa, porque no nos vamos a andar con sutilezas a esta altura del partido: les juro que si no escriben, el pato muere. Si están de acuerdo o no con lo que se dice en este espacio, si andan con ganas de protestar, corregir, deletear todos los posts o explayarse sobre la vida y la muerte… cuéntenlo por ahí abajo, mis queridos! Acá sus comentarios no molestan, todo lo contrario.

Las estadísticas dicen que en este mes de inicio de un blog personal sobre nada (sí, me copié de Seinfeld) ustedes son más de trescientos usuarios únicos leyendo estas palabras, y que dan visitado más de dos mil quinientas páginas posteadas por estos lares (pueden creerlo? yo no!) así que ya que llegaron hasta acá, hagan el espacio suyo del todo y opinen también, si se les da la gana… total, qué les puedo cobrar?